GAMES FROM HELL: BLOODBORNE (2015)

Bloodborne
Bloodborne

Creado por los mismos creadores de la reverenciada saga Dark Souls, Bloodborne fue mi primera exposición al universo concebido por los desarrolladores From Software. Cabe decir que sufrí infinitamente con este juego, pagando la novatada. Llegué incluso al extremo de dejarlo por imposible durante muchos meses al atascarme con dos jefazos, EbrietasMártir Logarius, quienes me hicieron la vida imposible.

Total, que le dí la patada a Bloodborne y no quise saber nada más del tema. Tiempo después salió Dark Souls 3, y masoquista de mí, incluso lo reservé. Mientras esperaba que llegara la fecha de salida, decidí retomar Bloodborne, y tras mucha paciencia, sufrimiento y frustaciones, me lo terminé pasando. Una sensación fantástica.

Para quienes no lo hayáis probado, imaginaros un juego de acción con leves toques rpg, donde al menor descuido mueres. He palmado incluso cuando me he estado sacando el trofeo platino en el New Game Plus, frente a tres miserables perros, un enemigo bastante común y se supone que facilón. Y ahí está el encanto de Bloodborne, que no te puedes despistar ni confiar nunca, es un desafío continuo.

Otro aspecto que provoca que juegues todo el rato muerto de miedo es que para subir de nivel al personaje tienes que acumular determinados ecos de sangre, obteniéndolos varios cada vez que matas. Hasta aquí ningún problema, ¿no? Pues a diferencia de otros juegos acción rpg, sólo puedes utilizar los puntos de experiencia en determinados puntos del mapa. Y donde viene la auténtica problemática: si mueres antes de llegar a alguno de esos puntos -y te aseguro que morirás- los pierdes todos. Entonces apareces en el último punto de control, teniendo por delante de nuevo a todos los enemigos que ya habías abatido, y con la posibilidad -muy remota- de que si llegas al sitio en el que moriste puedes recuperar esos ecos de sangre perdidos.

Dificultades aparte, lo que realmente me encantó de Bloodborne es esa sensación perpetua de dolor de barriga, un malestar generar provocado por el terror psicológico al que estás expuesto durante toda su duración. Todos los bichos son de lo más repugnante que os podáis imaginar, y esto no hace más que agravarse conforme avanzamos. Los niveles están construidos con un detalle exquisito y todo está interconectado de una manera brillante, haciendo todo un disfrute la exploración de sus mapas. Hay sombras, alaridos, ruidos, sorpresas y emboscadas cada dos por tres, haciendo que se juegue con una tensión y un pavor imposibles de describir.

Y luego están los jefes finales de cada nivel. Mil maldiciones para todos ellos. Hay algunos que son relativamente sencillos, pero otros… Esos otros han estado a punto de provocar que saliera el mando de la PS4 volando por la ventana. Mis vecinos han tenido que flipar escuchándome insultar de la manera más sucia a estos bichos, y quizá más aun con los hurras y los saltos por el salón al matar a alguno de ellos. Una sensación grandiosa cuando llevas una hora y pico enfrentándote al mismo enemigo y acabas con él. Una sensación muy miserable hasta que no llega ese momento.

Bloodborne tiene historia. Apenas me dí cuenta de ella ni la entendí en mi primera vuelta al juego. Pero he profundizado e investigado sobre ella y hay tela que cortar. Lo más destacable es que From Software no te obliga a que la sigas ni a que estés atento a ella si no quieres. De hecho, a día de hoy hay muchas cosas que no están claras del todo porque no te lo dan todo mascado, dejándolas a la libre interpretación del jugador.

Voy a concluir diciendo que, a pesar de ser un viciado, es muy difícil que me pase un mismo juego más de una vez, salvo honrosas excepciones, y Bloodborne es una de ellas. Durante estas navidades conseguí el DLC Viejos Cazadores y decidí darle otra vuelta retándome a mi mismo para sacar el codiciado trofeo platino -conseguir todos los logros del juego al 100%-. Ha habido momentos complicados y frustrantes, pero conseguirlo ha sido toda una experiencia y me ha sabido a gloria.

Lamentablemente es exclusivo de PS4, pero si tenéis la consola y no os habéis expuesto, como me pasó a mi, a las obras maestras de From Software, es obligatorio probarlo. Eso sí, cerrad las ventanas y tened una pelota antiestrés lo más cerca posible. Para mi, el juego con el que más he disfrutado en PS4.

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