CRÍTICA: NECROPHAGIST – EPITAPH (2004)

Contando con una discografía mínima, de apenas dos discos descontando maquetas, NECROPHAGIST es uno de los grupos más reconocidos en la escena death metal. Con la salida de su primer álbum en 1999, Onset Of Putrefaction, crearon en la práctica un subgénero nuevo, el death metal técnico. Muchas bandas se apuntaron al carro, aunque muy pocas han tenido la capacidad de Necrophagist de crear canciones muy técnicas y difíciles de tocar, y que a la vez sean memorables.

Aunque su primer disco es como poco tan bueno como el siguiente, nos fijamos en Epitaph, su segundo lanzamiento. Anteriormente el alemán Muhammed Suiçmez, líder y fundador de Necrophagist, tuvo muchos problemas para encontrar músicos que pudieran llevar a cabo sus ideas. De hecho, Onset Of Putrefaction, lo grabó él entero y programó las baterías al ver que sus compañeros no llegaban al nivel que él exigía.

Poco después de llegar el merecido reconocimiento con este debut, Suiçmez comenzó una larga búsqueda de músicos que le llevó cuatro años hasta encontrar la primera formación -relativamente- estable de Necrophagist. Entre ellos los futuros guitarrista y batería de Obscura, Christian Münzner y Hannes Grossmann respectivamente.

Epitaph sin duda es un paso adelante respecto al debut. Es el fruto de un grupo completo y no las ideas de una sola persona, lo que se nota en el resultado final. Es más diverso que el disco anterior y las canciones tienen alma, algo de la que carecía la primera entrega.

Abre Stabwound, curiosamente, para mi el tema más flojo, lo que no quita que no sea un festival de melodías y cambios de ritmos. Las voces de Suiçmez suenan atronadoras, y expone sus reconocidas influencias de música clásica en las líneas de guitarra. Le sigue The Stillborn, empezando como un medio tiempo comandado por un doble bombo hipnótico, para de repente acelerar furiosamente, terminando en una serie de solos de guitarra con melodías clásicas. Ignominious And Pale, aparte de parecerme un título perfecto para la canción y tener el mejor riff rítmico de todo el disco, es mi canción favorita, redonda como pocas.

Dimished To Be explora estructuras nuevas para Necrophagist y curiosamente es el único tema en el que no van a mil por hora. No hay problema, porque en la homónima Epitaph vuelven a arrancar con multitud de riffs legendarios y el clásico solo de Suiçmez que te deja con la boca abierta. A continuación, Only Ash Remain comienza con una línea de bajo que pronto reproducen las guitarras, continua en una sección a toda velocidad, y la finaliza un trozo algo inesperado.

En Seven toma el protagonismo Hannes Grossmann marcando un polirritmo que debe haber roto más de alguna vértebra. Canciones como esta hacen de Epitaph un mejor disco. Ya para cerrar, Symbiotic In Theory pone el broche de oro para este magnífico álbum, con sus solos marca de la casa.

Definitivamente Epitaph no es la obra que rompió los esquemas que sí hizo Onset Of Putrefaction, pero es un trabajo que no dejará indiferente a nadie. Una exposición de cómo hacer muy buena música.

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