Noche de engendros: Horror, Gore and Blood Congregation
En estos momentos estamos por terminar un año más y la atmósfera está intoxicada de la banalidad navideña y un espíritu dulzón, así que como contra respuesta, Xboox Entretenimiento y Cadaver Prods prepararon Horror, Gore and Blood Congregation, una gran opción para salir de todo eso.
La cita fue en el afamado Circo Volador. Nosotros comenzamos nuestro andar por la ciudad alrededor de las 4:00 de la tarde. Nuestra llegada fue sin problema alguno. Emprendimos una caminata para observar a toda la congregación que ya esperaba por el espectáculo. Algunos granos del reloj cayeron; el acceso dio inicio.
La entrada al recinto fue ágil; la congregación tomó poco a poco su lugar en el vetusto inmueble. Jóvenes y veteranos aguardaban por la masacre mientras bebían los primeros tragos de cerveza.
La espera fue asesinada por un estruendo. El exordio fue sin contemplaciones, un death metal crudo y directo fue expuesto por Hellnomorf. La brutalidad tomó su trono y la banda atacó con todo su arsenal. Hicieron gala de un bajo que palpitaba con bestialidad en cada pieza; guitarras chirriantes como sierras sobre la carne fresca; una batería rugiente como un trueno y una voz que parecía emerger de una profunda caverna. Sin duda alguna, levantaron con eficacia la primera ola de odio con una actuación breve, pero efectiva.
Los ánimos comenzaban a afilarse y la congregación quería sangre; de esta manera, los veteranos Pactum salieron a escena. Enérgicos y con ferocidad se lanzaron sobre la multitud. Riffs combativos fueron disparados con la certeza del mejor francotirador; asimismo, la presencia del señor Luis Castillo invadió todo el recinto como si fuese la sombra de un gigante; por consiguiente, gruñó con el eco de una justicia implacable. Con la serenidad de la furia y reflexiones de hierro, Pactum se llevó el merecido aplauso.
Los segundos transcurrieron como un torrente imparable y con ansia de bestialidad, así que Putrid Scum raptó el escenario. La adrenalina fue inyectada a la espina directamente. Un ruido podrido e hipnotizante hurtó los cuerpos de la muchedumbre que comenzaron a agitarse en círculos de carne. El escuadrón del caos reventó el Circo Volador con acordes cargados de anarquía y una voz que invocaba el desastre. La congregación se removió con violencia mientras la agrupación levantó una batalla en la tarima como tributo a todos los combatientes que han sobrevivido a través de los años. De esta manera, Putrid Scum se fue victorioso.
La velada avanzó de manera satisfactoria; sin embargo, aún faltaban los baños de sangre estelares. El escenario trasmutó en una sala de operaciones; los especialistas en las caras de la muerte iniciaron su trabajo. Impaled se mostró feliz de regresar a México; como resultado, los primeros cortes se dejaron venir como una lluvia de cuchillas. Los oriundos de Oakland exhibieron una pútrida presión en cada incisión. El bajo y batería retumbaron como sonidos de ultratumba mientras las guitarras dibujaban pasajes de sangre y carne.
Las voces al unísono clamaron por Impaled y como contestación, la banda levantó a los espíritus de la muerte para que danzaran en un mosh al rojo vivo. La agrupación se abrió el pecho para entregar sus tripas a un público que devoró una actuación espectacular.
Para la gran conclusión, abrieron las jaulas que contenían a unas alimañas de la noche que estaban dispuestas a desatar una verdadera fiesta macabra; por consiguiente, Digestor, Cremator, Fermentor y Dissector tomaron la congregación para conducirlos por calabozos fétidos y habitados por nauseabundas figuras.
Ghoul hizo despliegue de unas guitarras supurantes de pus y una sección rítmica que se movía como una locomotora alimentada por la insania. Además, el público se entregó a los caprichos de los engendros en un mosh despiadado; como resultado los miembros de la congregación dejaron las pieles humanas para volverse aberraciones consagradas a la locura y la lujuria.
La banda hizo un desfile de monstruos y de riffs trituradores que se encajaron en cada cráneo de una multitud rabiosa. El recinto parecía caer a pedazos ante la estampida sonora de Ghoul; por otro lado, un mar de carne, cólera y viseras inundó aquel recinto de inmundicia. La infección se propagó como una negra broma y la congregación encontró un desquiciado éxtasis para finalizar la noche de Horror, Gore y Sangre.
Globalmente, la noche fue una locura en la que cada banda hizo gala de actuaciones brutales, en cuales los asistentes se mostraron totalmente satisfechos.
Agradecemos todas las atenciones Xboox Entretenimiento y Cadaver Prods.
