Entre slam y death metal: Mi noche con Six Feet Under

Nuevamente llovía en la Ciudad de México y, como si el clima quisiera acompañar la banda sonora de la noche, volví al Circo Volador, ese lugar que se ha convertido en uno de mis refugios musicales favoritos desde que vivo en esta ciudad. El 15 de octubre tenía una razón de peso para regresar: Six Feet Under, la agrupación de death metal originaria de Tampa, Florida, que llegaba para recordarnos que algunas noches están hechas para terminar con moretones, una sonrisa y los oídos zumbando.

Volver a ver a Chris Barnes era una emoción difícil de disimular. Su voz es parte de la historia del death metal, tanto por su etapa con Cannibal Corpse como por el camino que ha construido al frente de Six Feet Under desde 1993. Con su característico estilo gutural y una presencia que no necesita demasiados adornos, Barnes sigue siendo una figura reconocible para quienes hemos seguido de cerca la banda y todo lo que ha hecho por el death metal.

Pactum abrió la noche en el Circo Volador

Antes de que llegara el momento más esperado, la banda mexicana Pactum tomó el escenario para calentar los motores. Su propuesta, ligada a los sonidos extremos del metal, fue el primer llamado para una audiencia que poco a poco se preparaba para soltar toda la energía acumulada. “Mi Propia Forma de Morir” y “El Mal Siempre Mutando” fueron canciones que hicieron parte de su set.  Siempre me gusta encontrar y conocer bandas mexicanas en estos carteles: Son parte fundamental de una escena que no deja de crecer y merece estos espacios para demostrar de qué está hecha.

Con el ambiente encendido, todo estaba listo. La espera había terminado…

Six Feet Under desde la primera canción…

La primera descarga llegó con “War Is Coming”, tema del álbum Warpath (1997). Bastaron los primeros golpes para entender que aquello no sería un show para quedarse mirando desde lejos. El lobby del Circo Volador comenzó a transformarse en una pista de “baile” y el slam apareció casi de inmediato.

Entre guitarras pesadas, batería demoledora y la voz inconfundible de Barnes, el público respondió como mejor sabe hacerlo: Saltando, empujándose y convirtiendo cada canción en una celebración del brutal death metal.

“Silent Violence” y el recuerdo de Haunted

Uno de mis momentos favoritos llegó con “Silent Violence”, perteneciente a Haunted (1995), el álbum debut de Six Feet Under. Escuchar en vivo material de aquella primera etapa tiene algo especial; es regresar a una época en la que la banda comenzaba a construir su propia identidad dentro del death.

De este álbum también pudimos escuchar “Lycanthropy” y “Human Target”, dos canciones que mantuvieron la intensidad y demostraron que el material de sus primeros años conserva toda su fuerza frente a los seguidores.

Holocaust también tuvo su momento

Mi segundo gran favorito fue “Death or Glory”, original de la banda escocesa Holocaust. Este cover fue algo que disfruté muchísimo. Escuchar a Six Feet Under llevar este clásico del heavy metal hacia su propio terreno fue uno de esos detalles que hacen especial un concierto: Una pausa en la rutina del set para rendir homenaje, sin perder la personalidad de la banda.

Y mientras Chris Barnes y sus compañeros seguían descargando riffs, yo ya no pude resistirme. Terminé muy cerca del slam…

¿Cómo quedarse quieta cuando la música te empuja a vivirla desde adentro?

“Hammer Smashed Face”, un cierre inesperado…

La cereza del pastel llegó al final con “Hammer Smashed Face”, canción asociada al EP homónimo de Cannibal Corpse, lanzado en 1993. Con Chris Barnes al frente, el tema adquirió un significado especial y convirtió el cierre en una auténtica locura.

El slam no se detuvo y el crowd surfing continuó entre gritos, empujones y una energía que parecía no agotarse nunca. Fue un final que sinceramente no esperaba, de esos que te dejan pensando en todo lo que acabas de vivir mientras intentas recuperar el aliento.

Al salir del Circo Volador, el frío de la noche se sintió como el mejor contraste después de semejante concierto. Regresé a casa con un par de moretones, el cuerpo cansado y una felicidad enorme.

Porque así son algunas noches de metal: Llueve antes del concierto, el “baile” se apodera de la pista y, cuando todo termina, descubres que no cambiarías ni un segundo de lo vivido junto a Six Feet Under.

Agradecemos a Dilemma por las facilidades que nos brindaron para llevar a cabo nuestro reportaje. Sigan sus redes sociales y estén pendientes de sus próximos shows.
Fotografías por German Garcia.

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