La noche en que Masterplan convirtió el foro 28 en su propio universo

El Foro 28 no solo albergó un concierto: fue el escenario de una noche que quedará grabada en la memoria de quienes siguen a Masterplan con devoción. Incluso antes de que sonara la primera nota, ya se percibía que algo inusual estaba por ocurrir. Tal vez fue el cambio de venue o ese presentimiento que anuncia que lo inesperado puede ser el mejor regalo. Desde que las puertas se abrieron, la atmósfera vibraba con un pulso singular: íntimo, cercano, casi subterráneo… como si el lugar estuviera conteniendo la respiración a la espera del primer acorde.

Los encargados de encender la chispa inicial fueron Wings of Victory, una banda que supo pararse en el escenario con la seguridad de quienes conocen su misión. Con técnica firme y una presencia que llenó el recinto sin esfuerzo, ofrecieron poco más de treinta minutos donde los riffs hablaban por ellos y la batería marcaba el ritmo del ánimo que se elevaba entre la audiencia. No necesitaron discursos largos: su música fue suficiente para anunciar que la noche apenas estaba empezando… y que venía con fuerza.

Minutos después, la silueta de Masterplan comenzó a tomar forma entre sombras y murmullos expectantes. Ajustando cables, afinando detalles y respiraciones, los músicos se preparaban para despegar. Fue exactamente a las 9:45 pm cuando los primeros acordes de “Enlighten Me” estallaron sobre las bocinas como si hubieran estado contenidos durante años. El público, que hasta entonces había permanecido expectante, respondió en un solo movimiento: un estallido de energía que incendió el recinto al instante.

El Foro 28, con su acústica directa y ese eco crudo que parece abrazar cada nota, amplificó la potencia de la banda como pocos lugares podrían hacerlo. No había distancia. No había solemnidad. Solo un contacto inmediato, intensísimo. Y fue con “Spirit Never Die” que la conexión entre banda y fans se volvió un puente indestructible. La energía no viajaba hacia el público: rebotaba, envolvía, golpeaba. No se escuchaba, se sentía.

Rick Altzi, carismático y comunicativo, tomó el control desde el primer saludo. No había terminado su primera frase cuando ya estaba animando al público a cantar, a responder, a formar parte del momento. Y el detonante llegó con “Back for My Life”: fue el momento en el que el recinto entero se convirtió en un coro gigantesco que no volvió a callar sino hasta que las luces anunciaron el final.

Mientras tanto, Roland Grapow hipnotizaba el recinto con su guitarra, arrancando suspiros, ovaciones y miradas emocionadas de quienes sabían lo que significaba tenerlo a pocos metros de distancia. El repertorio fue un recorrido fantástico: un homenaje a la nostalgia guardada celosamente por los fans y al mismo tiempo, un recordatorio de que Masterplan sigue pisando fuerte, renovado y preciso. La cercanía física del venue hizo que cada gesto fuera visible, cada respiración palpable, cada palabra compartida como entre viejos amigos que se reencuentran después de años.

Entre canción y canción, la banda se detuvo varias veces para agradecer. Un agradecimiento honesto, de esos que nacen sin pretensiones. Porque el público mexicano no solo escucha, desborda. Y Masterplan recibió esa avalancha emocional sin filtros.

Jari Kainulainen y Axel Mackenrott irradiaron una camaradería contagiosa, moviendo al público como una oleada. Los gritos ensordecedores estallaron especialmente con “Soulburn” y “Heroes”, mientras Marcuss Dotta ofrecía una muestra contundente de por qué su presencia detrás de la batería es vital; cada golpe fue un recordatorio de su fuerza y precisión.

El cierre no pudo llegar sin un tributo inevitable: “The Chance”, un guiño directo a Helloween que desató una ovación llena de nostalgia.

Finalmente, con “Crawling from Hell” y “The Dark Ride”, la noche llegó a su clímax y después, sin prisa pero con certeza, a su final. Las sonrisas en el escenario no fingían nada: todos sabían que lo vivido no había sido un concierto cualquiera.

Fue un encuentro improbable. Intenso. Vibrante. Una noche que, para quienes estuvieron allí, se convertirá en una de esas historias que se cuentan por años, de esas pequeñas joyas que solo ocurren cuando la música y el instante perfecto deciden encontrarse.
Una noche para recordar y para atesorar.

Agradecemos a Radar Medios, EA Booking y al foro 28 por las facilidades para realizar nuestro cubrimiento.

Set list Masterplan. 21de Noviembre de2025

  1. Enlighten Me
  2. Spirit Never Die
  3. Lost and Gone
  4. Crimson Rider
  5. Back for My Life
  6. Kind Hearted Light
  7. The Time of the Oath (Helloween cover)
  8. Keep Your Dream Alive
  9. Crystal Night
  10. Soulburn
  11. Heroes
  12. The Chance (Helloween cover)

Encore:

  1. Crawling From Hell
  2. The Dark Ride (Helloween cover)

Reseña y fotografía por Isa Reyes (Reyisa)

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