La labor poética como praxis existencial: análisis sobre INRI, un grito contra la injusticia

 

El 21 de marzo fue el Día Internacional De La poesía, así que en Metal Obscura quisimos reflexionar sobre este tema y realizamos un ensayo sobre lo que significa realizar un obra poética desde una postura existencial. Par esto seleccionamos en poema INRI del escritor chileno, Raúl Zurita.  Los invitamos a leer este ensayo breve.

 

Para comenzar con esta tarea, propongo hacer dos preguntas: la primera es, parafraseando al escritor H. Pascal, ¿para qué diablos sirve la poesía? Y el segundo cuestionamiento, ¿qué trascendencia tiene ésta en el mundo? Las respuestas a estas cuestiones son, aparentemente, fáciles de contestar, pues se podría suponer la que la poesía es sólo un goce estético y no ejerce ninguna voluntad sobre el mundo; no obstante, no considero que la poesía sea simplemente un divertimento o un recipiente de frases bellas. La creación del poeta va más allá de eso; H. Pascal señala que “la permanecía de la poesía no como contenedora de información y códigos sociales, sino como una alternativa de existencia más allá de las consideraciones estéticas”. Desde este punto, la poesía tiene una permanencia porque ha ejercido una influencia y ha brindado un sustento existencial; ha dado un alternativa de expresión diferente y, sin duda, va más allá de lo superficial, ya que, en determinados casos, la poesía es una postura ante la vida, un posicionamiento que toma el escritor y que igual manera el lector la retoma, bajo su propia visión. Ejemplos de esto son diversos. Podemos ver a Charles Bukowski, Leopoldo María Panero, Baudelaire que en todos sus escritos dejaron en claro la alternativa existencial que practicaron. Otro ejemplo es el Raúl Zurita, poeta chileno del cual hablaremos en a profundidad.

Con base en la existencia de los poetas y su manera de exponer al mundo, se puede intentar responder, de manera sucinta, la primera pregunta; para esto tomaré las siguientes palabras de H. Pascal, que dice que la poesía sirve “para nada y para todo. ¿Para qué sirve el jitomate, el cacao, las soledad, la risa, el viento, “El cantar de los cantares”, “Los amorosos”, “Muerte sin fin o “Piedra de Sol”; para qué sirve el deseo, la piel del vacío, el vino y la cerveza, la seda y el azogue? No hay una pragmática, sino una praxis de existencia”. A partir de aquí, asumo que la poesía no es simplemente una relación de personas y circunstancias de la comunicación. La poesía es todo lo que queramos que sea; no es apolínea, sino dionisíaca, un constate devenir que transforma el mundo, esto, obvio, dependiendo de quién sea la persona que use la poesía, ya que para muchos la poesía no servirá para nada, pero quien se comprometa con ella, encontrará una manera de existir; será el alimento del espíritu, el lenguaje del deseo. Es por esto que la poesía sirve para todo y para nada.

El poeta mediante a su obra dará un testimonio de lo que acontece en el mundo y así lo hace Raúl Zurita, en su poema INRI. Este escritor es un ejemplo de cómo desde la poesía se toma un postura existencial; el camino que elije es el de narrar los horrores de un momento específico, que es la dictadura chilena. El poeta se compromete en esto y se convierte en un bardo que canta sobre aquel halo de muerte que se ciñó sobre Chile. Toda su obra y vida se vuelven ese momento. Él se transforma en una especie historiador que al momento de crear su obra, lleva su existir a los mayores extremos de la creación poética y revive todo el dolor de miles de voces, la desesperanza de la ausencia y la impunidad de un genocidio. Prueba de esto es la cicatriz que tiene en su rostro y el intento de dejarse ciego al derramar cianuro en sus ojos. Esto durante la concepción de su labor, pues se desplazó hasta el corazón del sufrimiento; fue tocado por el mismo suplicio de los condenados y de los que perdieron a sus seres queridos. Su praxis poética llegó hasta lo más profundo de su existencia.

El poeta al tener claro su camino, escribe una de sus edificaciones más importantes: INRI, donde asume una voz desgarradora para hablar de los asesinatos cometidos por la dictadura de Pinochet. La postura de Zurita, obviamente, es crítica y dura en contra ese horror. Denuncia, mediante a la labor poética, lo que el gobierno chileno hacía con los cadáveres de las personas asesinadas, pero no sólo es un narrar los hechos, sino revivir el fantasma de la angustia y la sensación ominosa de ese pasado que sigue siendo una herida que nunca sanará. El poema está muy lejos de ser simplemente el eco de una anécdota, es el retumbo de un amor incluso de vidas arrebatadas por la injusticia. Fernando Gil Villa expresa sobre la labor de Zurita que “el poeta sirve para revelar más que para entretener”. Y así sucede en este poema, hay una revelación, mas no sólo de los hechos, sino también de las sensaciones, de los sentimientos, del amor que esos acontecimientos crearon. INRI no es un poema que busca entretener, lo que hace Zurita es revelar el dolor y las pérdidas de los seres humanos que cayeron bajo el régimen de Pinochet.

Señalado esto, ahora hay que hablar de la manera en cómo Zurita escribió ese poema, ya que desde el título se percibe la condición que asume el poeta. INRI, puede significar el asesinato entre hermanos, ya que estas siglas fueron las que pusieron los judíos en la cruz de Jesús al, otro judío con la misma sangre que ellos entregaron a la muerte, .En este caso el título hace referencia al asesinato entre los mismos chilenos. Desde este punto, Gil Villa manifiesta que “el poeta asume el papel de un Cristo crucificado por causas políticas, mejor que ninguna otra figura, precisamente porque, como tal, el poeta tiene la virtud de encarnar el verbo”. Entonces lo que hace Zurita, como en otras de sus obras, es tomar referencias de lo sagrado. Aquí, el poeta se trasforma en una especie de mesías que mediante al verbo o creación poética, va hacer un recorrido a través de lo que aconteció en la dictadura. Sobre esto, Gil Villas añade que “asumir el rol de un profeta consiste precisamente, en glosar la historia con fines morales, por medio de parábolas versificadas, basándose en el ciclo mítico de sufrimiento, muerte y resurrección”. Como ya señalé, Zurita asume ese rol de profeta; transita ese ciclo de sufrimiento, muerte y plantea una resurrección.

Retomando este concepto de la poesía como algo sagrado, Mauricio Medo comenta que “el poeta es un homo religiosus que en la multiplicidad de formas a las que recurre busca una misma y relación con lo sagrado”. Por lo tanto, la poesía de Zurita se torna un acto de creación sagrada; el poeta se vuelve un profeta o dios, un motor. Esto entendido en el concepto aristotélico, en cual el poeta o dios inmóvil mueve con una casualidad final. Zurita atrae todos esos hechos y les da movimiento a través de su poesía; transforma el verso en un lenguaje sacro. Por medio de la palabra, desencadena que el dolor, el horror y el amor sigan presentes, pues como lo expone el mismo Zurita “la misión de los poemas es atravesar la muerte”. Esto es precisamente lo que sucede INRI. El chileno cruza por la muerte de los hijos de una nación; exhibe ante el mundo el sufrimiento que se vivió y que aún resuena en la historia de Chile. Sobre esto, el crítico Gil Villa revela que “el tema narrado es el sufrimiento […] La obra es un registro de las muertes, de ahí que no pueda ser ignorada por los políticos de la cultura, encargados de proteger los archivos y testimonios orales y escritos. Entonces la poesía es la mezcla perfecta de los dos como patrimonio cultural”. En consecuencia, el escrito se vuele un testimonio histórico, un arca que resguarda la memoria del horror y del sufrimiento. Desde aquí, se puede vislumbrar el camino que el escritor da a su obra. Zurita usa la poesía como medio de combate para enfrentarse con el desasosiego; convierte al verso en un Panzer que avanza disparando versos para que el dolor no sea olvidado, para que la injusticia no se cometa de nuevo y que el amor nunca se pierda. Dirán muchos que la poesía no es un medio para luchar y nada pueden hacer lo poetas por cambiar el mundo; sin embargo, Zurita demuestra lo contrario. Él está instalado en una trinchera luchando porque la memoria perdure. Y asumo que si ese mensaje es recibido por más personas, entonces habrá un ejército que luche, que se sume una práctica existencial en contra del horror y dolor que cusan los poderosos. La poesía no hace nada y lo hace todo porque si toca a un individuo, habrá cambiado su vida por completo. En este caso en particular, Zurita intenta tocar al mundo mediante un mensaje de amor.

El amor, sin duda, es una de las cosas más importantes dentro de la obra del chileno, pues el amor da dimensión al sufrimiento, a la pérdida; asimismo, el amor es ese motor que lo mueve todo, en el caso del poema INRI ese amor también es parte de la memoria. Mauricio Medo expone que “para Zurita en la vida no hay amor sin poesía, no hay amor sin ser, no hay amor sin inmolación, sin dolor, sin sufrimiento”. De acuerdo con esto, las letras de este poeta siempre van a ser un testimonio de amor que va a tomar diferentes tonalidades; este sentimiento, del que habla Zurita, expone sufrimiento, dolor y heridas perpetuamente abiertas. El ser de Zurita se afirma en el amor; desde ahí nace su poesía. El amor que está descrito dentro INRI es algo que adquiere diferentes significados. Como ejemplo este fragmento: “hubo un amor que llueve, hubo un día claro que llueve […] El amor que no alcanzó a decirse. El amor, ah sí el amor…”. Aquí el amor es parte del ciclo que corresponde al dolor; representa un sentimiento de una vida inconclusa, de una existencia que no ya persiste dentro del mundo. Es el tormento de las vidas que no tendrían que haberse desvanecido, pero que fueron arrebatadas y ahora descansan en la profundidad del mar. Sobre esta angustia, Zurita exhibe que “El sufrimiento es exactamente lo que nos da la magnitud de la existencia”. Por consiguiente, el dolor revela la magnitud de lo que representaban esas existencias inconclusas, así como el vacío que queda ante la finitud de esas vidas. Este hueco se percibe claramente en esta otra parte del poema: “se dice de carnadas que llueven y de días claros pegados a ellas se dice de amores inconclusos, de días claros inconclusos”. El martirio deambula en la poesía. La vida inconclusa es la marca de ese amor que se enfrenta con la muerte. Zurita reflexiona y grita: “Si uno se queda en silencio puede oír el sonido de su propia respiración; si se queda más en silencio aún puede oír incluso los latidos de su corazón. Pero si oye bien ese latido, verá que él repite un sí. Es un sí-sí-sí. En cada segundo de la vida optamos por vivir”. Con base en esto, se comprende mejor ese amor que representa lo inconcluso, ya que eso va contra del sí que proclama Zurita. Más adelante sostiene que “el amor surge de la confrontación de ese sí, con la posibilidad de la nada, o del no”. Entonces, se puede entender cómo nace ese amor que clama por lo inconcluso. Es esa lucha por afirmar la vida en cada latido. Ahí, está el amor que presenta Zurita en este ciclo del poema, ya que surge la batalla por la vida a partir del dolor.

Más adelante, se percibe cómo el amor toma otra forma. El ciclo de la escritura llega a la muerte, ahí, el amor se revela como la manera de remembrar las existencias que llegaron a su fin. El ejemplo esto se encuentra aquí: “en una tierra enemiga es común que el océano y las montañas yazgan bajo las piedras, que el amor yazga, que tu amor yazga Zurita y que sean una tumba tus ojos abrazándolas”. Con base en estas líneas, expongo que el amor, como ya mencioné, se convierte en una memoria que no caduca y permanece. Es por eso que el poeta dice que tu amor yazga Zurita. Grita a todos lo que vivieron ese horror que no se olviden esas tumbas que están bajo la nación. Otra parte del poema en la cual donde se ve esto con más fuerza es aquí: “a mí que me morí me aman. A ti que te moriste te aman. Sí la flor nevada de la llanura te dicen paloma que las flores que están donde antes estaba el océano, las cordilleras y los valles nos dicen que nos aman”. Aquí, está plasmado aquel amor inmortal, que es la remembranza de aquellos asesinados bajo una corrompida espada. Zurita hace una prosopopeya al decir que las cordilleras y los valles aman a esos muertos. Esto lo hace como un símbolo amor, pues la tierra perdurará y los inocentes vivirán en el corazón de una nación. El recuerdo de los abatidos nunca desaparecerá, pues el amor es lo único eterno.

Lo último es hablar del ciclo de la resurrección. Aquí, el amor se convierte en el vehículo de un nuevo comienzo. El amor afirma como un devenir. Esto se argumenta con claridad en estas líneas: “y serás tú de nuevo. Y yo sólo otro de ti. Y mis ojo de ti subiendo te mostrarán abajo un país de playas y las playas los huesos de ti que he ido, los dientes de ti que he sido, la cara asesinada y muerta de ti que he sido y que levantándose desde las cuencas vacías de tus ojos te mostró de los de mi cara transformándose poco a poco en la tuya. Y serás tú. Y las playas subiendo serás tú. Y el océano subiendo serás porque mi amor eres tú y la muerte de mi amor eres tú y es tú la playa muerta que recomienza mi vida subiendo hasta las playas resucitadas de la vida”. De por esta razón, el amor es la transformación, el emerger de una nación, ya que sólo el amor es capaz de hacer una renovación. El amor entendido desde esta parte del poema es el nuevo sí, y un sí más potente. El sentimiento se vuelve una ascensión, es el máximo motor, una casualidad final. El amor es la única fuerza que podría oponerse al thánatos y ofrecer la resurrección.

En suma, INRI es el verbo que está tallado en papel y que no envejece porque se impregna en la memoria y hace participe al lector de ese amor que no debe ser olvidado, de ese sentimiento que nos enfrenta con el sufrimiento y que se vuelve un nuevo comienzo. El poema deja en claro que el amor está en todo. Sobre Zurita sostiene que “todas las cosa aman. Es por eso, que la hoja del árbol está cerca de la otra, y los pastos se mecen al unísono bajo el viento”. El amor es el ser que lo transforma todo y el motor que hace perdurar al mundo.

Para concluir, retomo de nuevo las dos preguntas que hice al inicio. ¿Para qué diablos sirve la poesía? ¿Qué trascendencia tiene en el mundo? La respuesta es, con base a lo que es Zurita, que la poesía sirve como medio de lucha, como testimonio de la realidad, como un punto crítico de la sociedad; es una afirmación del existir y un compromiso de vida. La poesía trasciende en el mundo, ya que como H. Pascal declara: ” la poesía desprograma de toda la basura, nos hace reflexionar y nos acerca al entendimiento del mundo. Por consiguiente, es un método para discernir, para volver a ver y analizar el mundo donde estamos insertos.

Bibliografía
Fernando Gil Villa, “Zurita o el poeta como redentor”, http://critica.cl/literatura/zurita-o-el-poeta-como-redentor, Consultado el 26 de diciembre del 2019.
Medo, “Raúl Zurita: La constelación de las otredades”, http://www.omni-bus.com/n4/zurita.html, Consultado el 27 de Diciembre de 2019.
H. Pascal. Alicia en el fin del mundo, Goliardos, México, 2010,

Raúl Zurita, INRI, Fondo de Cultura Económica, México, 2010, p. 17.

Raúl Zurita, Mi mejilla en un cielo estrellado,

Raúl Zurita, “Sobre el amor el sufrimiento y el nuevo milenio, http://www.letras.s5.com/zurita270402.htm, Consultado el 2 de enero del 2020.

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