La inclusión desde la perspectiva del metalero

Es curioso que durante el mes del orgullo LGBT el anuncio de Rachel Zegler como Blanca Nieves causara tanto revuelo. Si bien la elección de la actriz es cuestionable porque el nombre del personaje responde por completo a sus características físicas, también destaca la complejidad del fenómeno de la inclusión en películas en la actualidad.

Las obras de difusión masiva responden, en todo momento, al mercado. Esto no quiere decir que todas ellas sean malas, al contrario, se han visto grandes productos. El punto es que siempre se preguntaran quién va a consumirlo y cuánto beneficio económico se va a obtener. Muchos proyectos estuvieron a punto de no ver la luz debido a la poca expectativa de ganancias que tuvieron, y otros fueron sobre explotados después del éxito financiero que significaron.

Pero ¿Cómo se relaciona esto con el metal?

Aun cuando no se puede notar en un primer momento, el metal también atraviesa por un problema de representación. Si bien, debemos guardar las distancias al comparar ambos fenómenos, porque no es igual ser metalero que pertenecer a una raza que fue esclavizada y considerada como inferior durante mucho tiempo, o tener una preferencia sexual que ha tenido tiempos de gran aceptación (Grecia antigua) y después ha sido perseguida de modo judicial e incluso médico; podemos usar esto para incrementar la empatía y comprender un poco mejor por lo que aquellos colectivos atraviesan.

La falta de representación.

Volvamos un poco. Las producciones buscan vender. Tradicionalmente quienes compran son aquellos que tienen dinero y, durante mucho tiempo, en occidente, el dinero pertenecía a los hombres blancos. Si, había comunidades asiáticas, africanas y de todas las etnias que generaban ganancias, pero al compararlas con la recaudación de una película que representaba la realidad de la mayoría de la clase media, realmente no era un negocio atractivo. Es por esto que la inclusión de estos grupos se da hasta mucho después.

En este sentido, el metal es la música que representa a una minoría. Podemos comparar las ventas de artistas pop como Taylor Swift, con cualquier otro grupo, incluido Metallica se puede notar un abismo. Tool logró superar las reproducciones de Swift un tiempo, sí, pero solo un tiempo. El primer lugar de las listas es algo cotidiano para el pop y un gran evento para el metal.

Si los metaleros representan menos ventas, también menos ganancias. Entonces ¿Cuántas películas de metal existen? No de rock, metal. Si buscamos listas del tema podemos encontrar los mismos metrajes una y otra vez. También algunas que, en busca de no repetir, agregan filmes de rock o todo aquello que permita relacionarse de modos forzados; por ejemplo, incluir la trilogía de El Señor de los Anillos porque trata temas parecidos al power metal. En realidad encontrar cintas en las que la realidad del metalero se vea reflejada, de buen modo, requiere investigación y, aun con esto, la oferta no es muy grande.

Esto es por lo que pasa la comunidad LGBT hasta la actualidad y, cómo dije antes, durante mucho tiempo los afrodescendientes y demás comunidades migrantes en todos los países, no solamente Estados Unidos, también en Europa.

Para poder dimensionar esto basta con comparar el tiempo de existencia del metal con los otros colectivos. Si bien, es comprensible que el número de películas sea mucho menor solo por esto, también es preocupante que grupos que han estado con la humanidad desde sus inicios se encuentren en la misma situación.

Al igual que el metalero se emociona al ver una obra que trata su cultura alguien homosexual se alegra por notar que puede identificarse en lo que ve en la pantalla. Al igual que el metalero tuvo que investigar ya que los títulos no llegan a su conocimiento por medio de la publicidad cotidiana, los migrantes deben buscar algo que hable de la realidad en la que viven.

La inclusión y el prejuicio

La inclusión forzada si existe. Esto es aceptado incluso por las minorías que buscan ser representadas. Se puede notar en obras en las que los personajes están ahí solo para llenar una lista y su única característica es ser aquello que se busca representar; regularmente con una serie de clichés que resultan incluso ofensivos para las comunidades. A esto se le denomina personaje token.

El ejemplo más popular de esto se encuentra en la segunda temporada de Stranger Things. Billy es un personaje que, desde el inicio, se presenta como el metalero. La serie avanza y lo único que pasa es que el personaje se vuelve cada vez más reprobable. Es machista, racista, violento, narcisista… Es incluso peor que los villanos y ellos experimentaban con una niña.

Nunca se profundiza en las motivaciones de Billy: es metalero y es malo, es uno porque es lo otro, es malo por escuchar metal y escucha metal por ser malo. La única vez que se intenta dar una explicación a su personalidad es un regaño de su padre que ocupa unos segundos. Nunca se vuelve a tratar el tema. Claramente es un personaje token.

Lo dicho se refuerza al comparar a Billy con personajes metaleros de otras películas, por ejemplo Deathgasm o Heavy Trip. En ambas hay metaleros bien explicados. La música es parte importante de sus vidas, pero no es todo lo que los define. Atraviesan por otras situaciones, tienen una historia y un contexto que los han formado de ese modo. El metal no explica su personalidad, es parte de ella.

Dicho esto cabe preguntarse ¿Cuántos personajes token vemos en las películas y series? Es fácil encontrar al gay que solo es el gay, o el asiático que solo es el asiático, el afroamericano que solo es el negro. Cada uno llena un estereotipo, ser muy afeminado, bueno con las computadoras, o es rapero; respectivamente. No se explora más allá de eso.

Se debe considerar a las parodias. Los personajes de Metalocalypse son una parodia igual que Xandir en La Casa de los Dibujos. En estos casos se responde a maximizar las características para, de modo consciente e intencionado, crear una caricatura. No es así con los personajes token en los que se escribe bajo la creencia de que las personas de esos colectivos son de ese modo.

La empatía.

Se debe insistir en que este texto solo busca incrementar la empatía de los metaleros con aquellos colectivos que se ven afectados, de modo mucho más grave, por este problema. Cosa que, como se vio, no es tan difícil porque el metalero atraviesa por los mismos problemas a su modo.

El día del orgullo comenzó debido al cansancio de la represión que sufría una minoría. Uno de los primeros pasos que puede dar alguien que no pertenece a un grupo es comprender al otro. Por eso no se habla solo del colectivo LGBT. Son problemas que atraviesan los migrantes, las mujeres, las personas no neuro-normadas y, en cierto modo, también los metaleros.

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