Anoche, el Teatro Metropólitan se convirtió en el punto de encuentro entre la memoria noventera del rock nacional y una audiencia dispuesta a comprobar que algunas bandas no pierden filo con el tiempo. Guillotina regresó al escenario con un show potente, directo y respaldado por una respuesta del público que confirmó que su nombre sigue teniendo peso dentro de la historia del rock alternativo mexicano.
Desde que las luces bajaron, la sensación fue clara: esto no iba de nostalgia vacía. La banda salió con fuerza, con esa crudeza sonora que definió buena parte de su identidad desde los noventa, y sostuvo una presentación sólida de principio a fin.
El público respondió con la misma intensidad. Entre ovaciones, coros y una energía constante en cada tema, quedó claro que el vínculo con sus seguidores sigue intacto. Canciones como “Ya Qué”, “Pierdo el Aire” y “Sin Saber” detonaron algunos de los momentos más potentes de la noche, conectando tanto con quienes crecieron escuchando a la banda como con una generación más joven que se acercó para entender por qué Guillotina ocupa un lugar importante dentro de la escena nacional.
Más allá del peso histórico, lo interesante del concierto fue comprobar que su regreso no se sostiene únicamente por el recuerdo. Sobre el escenario hubo contundencia, presencia y una ejecución que evitó caer en la simple recreación del pasado.
Uno de los momentos que terminó de sellar la noche llegó con el anuncio de una nueva presentación programada para el próximo 4 de octubre, noticia que fue recibida con entusiasmo por un recinto que todavía seguía encendido.
El regreso de Guillotina deja una lectura clara: algunas bandas pueden desaparecer del radar por años, pero cuando su propuesta tiene fondo, encuentra la manera de volver a hacer ruido. Lo de anoche en el Metropólitan fue prueba de ello.
Note: Nely Drew
