El pasado viernes 17 de abril recibí una llamada inesperada que, sin pensarlo demasiado, me llevó de vuelta al Circo Volador. Esta vez la cita era con Feuerschwanz, una banda alemana de folk metal que visitaba por primera vez la Ciudad de México. Desde que llegué, el ambiente ya prometía:
Gente con atuendos medievales, maquillajes llamativos y accesorios que parecían sacados de otra época. No era solo un concierto, era toda una experiencia temática.
El inicio de una fiesta sin retorno
Sin acto de apertura y con puntualidad alemana, el show arrancó a las 8:30 pm. Bastaron los primeros acordes para que el recinto se encendiera por completo. Los integrantes aparecieron con sus ya característicos vestuarios: armaduras, cuero y una estética que evocaba tiempos de cruzadas.
Desde el primer momento, la banda se entregó al público. Dos de sus integrantes ondeaban la bandera de México, gesto que desató aún más la euforia entre los fans. A partir de ahí, no hubo vuelta atrás: mosh pits, saltos, cánticos y cerveza marcaron el ritmo de una noche que se sentía imparable.
El setlist incluyó temas como Memento Mori, Name der Rose, Ultima Nocte y por supuesto, Valhalla, que se convirtió en uno de los puntos más altos de la noche. Cada canción era recibida con una intensidad que pocas veces se ve, confirmando que el público mexicano sabe cómo responder a este tipo de shows.
Momentos inesperados que lo cambiaron todo
Cuando parecía que la noche ya no podía subir más de nivel, la banda sorprendió con un giro inesperado: interpretaron Dragostea Din Tei, el clásico de O-Zone, pero llevado a su estilo folk metal. El resultado fue una mezcla explosiva donde el eurodance se fusionó con riffs pesados y heavy metal.
Del escenario al slam
Uno de los momentos más memorables fue cuando el vocalista bajó del escenario para meterse directamente al slam con los fans. Caótico, sí… pero también increíblemente cercano. Ese tipo de conexión demuestra que no hay barreras entre la banda y su público, algo que se sintió durante todo el show.
Como si fuera poco, hacia el final y durante la presentación de los integrantes, de fondo se escuchó el Gangnam Style, el hit mundial K-pop de PSY. Fue un guiño divertido que cerró la noche con una sonrisa en los asistentes y una buena vibra completamente desbordada.
Una banda que conquista al instante
Salí del Circo Volador con la sensación de haber vivido algo más que un concierto. Feuerschwanz demostró que su conexión con el público es inmediata, natural y poderosa. Su energía nunca baja, y su capacidad para mezclar fiesta, humor y metal los convierte en una experiencia única en vivo.
Si algo quedó claro esa noche, es que el folk metal tiene un lugar muy especial en México… Y que cuando bandas como Feuerschwanz pisan este escenario, la fiesta simplemente no tiene límites.
Agradecemos a Dilemma y al Circo Volador por las facilidades que nos brindaron para hacer nuestro reportaje.

Fotos por German Garcia (Dilemma Entertainment)
Reseña por: Isa Reyes (Reyisa)

