Corona Capital 2025: El Festival de los Festivales. Domingo

Domingo – Clausura: cuando la adrenalina te permite continuar.

Área de Prensa, y conversación con Beth de Seattle

Llegué casi a la misma hora que el día anterior (sábado) y la rutina fue la misma: simple, rápida y eficiente. Esta vez decidí quedarme más tiempo en el área exclusiva para prensa, debido a que el día anterior no había podido dormir por la adrenalina que aún traía encima. Así que me senté y me conecté a la red para prensa; llené mi botella de agua en uno de los contenedores y también llené mi bolsita con cacahuates japoneses, habas, cacahuates enchilados, charritos, pepitas, chetos y rueditas.

Dos muchachas jóvenes mexicanas estaban en una mesa de madera —de esas que hay en los parques— conversando, y del mismo modo lo hacían dos jóvenes en las sillas de cordón. Estos dos se retiraron y yo me quedé solo en las sillas… bueno, no del todo: había una muchacha güera justo frente a mí. Me percaté de que era norteamericana y decidí hablarle. Conversamos un par de minutos en una charla reconfortante que me dio la energía suficiente para salir a cubrir el evento. La conversación giró en torno a la música, ya que ella era de Seattle y además fotógrafa. Me dijo que le sorprendió lo bueno que era el festival: el audio, los accesos, la limpieza, la comida, el cartel y, también, lo bonita que le parecía la CDMX. Nos despedimos deseándonos un buen día. Beth era su nombre.

 

ALEXANDRIA SAVIORSoft-rock para encender el atardecer

Me dirigí al escenario Corona para ver a la chica de Portland, Alexandria Savior, quien comenzó a las 4:40. El ambiente era calmado y relajado; su soft-rock o rock alternativo era ideal para iniciar el atardecer. El sol ya no caía a plomo y comenzaba a esconderse. Alexandria tiene un tono de voz suave y tierno, pero a la vez potente; combina agudos y graves y, en ocasiones, incorpora un spoken-word romántico. Cuando se anima a realizar solos, su guitarra le responde de forma magnífica: una onda fuerte y clara sale de ella. El público disfrutó tranquilamente la presentación de la joven artista norteamericana, que sin duda dará de qué hablar en muy poco tiempo.

Setlist: “Saving Grace”, “Cupid”, “Unforgivable”, “The Archer”, “Crying All the Time”, “Burn in Hell”, “Let Me Out”, “Girlie”, “The Mothership”, “Goodbye, Old Friend” y “Can’t Help Myself”.

 

 

JERRY CANTRELL Riffs nucleares y remenicencias de Seattle

Caminé en línea recta, no muy lejos, hacia el escenario Doritos, donde se presentaría el legendario músico Jerry Cantrell, exmiembro de la mítica banda de grunge Alice in Chains. El público había dejado de estar sentado para ponerse de pie, sabiendo que era momento de prepararse para recibir a Jerry.

Desde que salieron, la conexión con el público fue inmediata. La batería sonaba nuclear, el bombo te llegaba al pulso cardíaco, el bajo era pesado, el segundo guitarrista tenía una voz que alcanzaba las octavas del legendario Layne Staley —realmente impresionante—, y Cantrell desplegó su virtuosismo en la guitarra, produciendo un sonido prístino. Tocaron canciones legendarias de Alice in Chains como “Them Bones”, “Would?” y “Rooster”. Jerry Cantrell es un músico único e irrepetible.

Setlist: “Psychotic Break”, “Them Bones”, “Atone”, “Vilified”, “Would?”, “Afterglow”, “I Want Blood”, “Cut You In”, “Brighten”, “Rooster”.

 

AFIPunk, Horror punk y hardcore punk para dar la bienvenida a la noche

El escenario Corona estaba más lleno que nunca, y era por AFI, quienes ya habían comenzado puntualmente a las 6:10. La banda de horror punk / post-punk californiana incendiaba el escenario. Davey Havok ponía su cuerpo al límite, queriéndose devorar el escenario a cantos; el público estaba hipnotizado por él. Sonaba un punk clásico a veces y, en otras, un hardcore con tintes emo. La energía de Havok desbordó hasta a su propia banda, aunque el cierre fue equilibrado, logrando una presentación que los fans de AFI recordarán por mucho tiempo.

Setlist: “Girl’s Not Grey”, “Love Like Winter”, “Holy Visions”, “Beautiful Thieves”, “Dancing Through Sunday”, “Behind the Clock”, “17 Crimes”, “I Hope You Suffer”, “Marguerite”, “The Boy Who Destroyed the World”, “This Celluloid Dream”, “The Days of the Phoenix”, “Silver and Cold”, “Miss Murder”.

Foto por: OCESA

 

TV ON THE RADIODistorsión espiritual al anochecer

En el Corona Sunsets, a las 7:10 p. m., se presentaba TV on the Radio. Fue una presentación energética, con un montón de distorsiones de guitarra, una base rítmica sólida y una voz que lograba imponerse por encima de todas esas capas sonoras.

Setlist: “Young Liars”, “Golden Age”, “Lazerray”, “Happy Idiot”, “Dreams”, “Wolf Like Me”, “Could You”, “DLZ”, “Dancing Choose”, “Repetition”, “Trouble”, “Staring at the Sun”.

 

 (Me salí antes de que terminara la presentación para alcanzar buen lugar para la banda que seguía en mi itinerario).

 

WEEZERMelodías naranjiazules bajo el oscuro cielo capitalino

De vuelta al escenario Corona, a las 8:10 p. m., ya estaba tocando la legendaria banda de Los Ángeles: Weezer. Comenzaron con ciertas complicaciones para equilibrar el sonido, pero lo resolvieron rápido y con maestría. Rivers Cuomo incluso caminó por un pasillo con forma de desfile y realizó un solo en sincronía con la segunda guitarra. Después se presentó:

— Hola, Ciudad de México. Yo soy Ríos Cuomo y nosotros somos los Weezer, de Los Ángeles, California. Estamos muy felices de estar aquí.

El público se les entregó por completo. En algunas canciones salieron dos bailarinas distintas para acompañar los temas armónicos y melódicos de Weezer. Ofrecieron un show sólido y balanceado, alternando clásicos con canciones nuevas.

Setlist: “My Name Is Jonas”, “Dope Nose” (con fragmento de “Troublemaker”), “No One Else”, “Perfect Situation”, “Run, Raven, Run” (con fragmento de “Pacific Sunset”), “Hash Pipe”, “Surf Wax America”, “Undone – The Sweater Song”, “Island in the Sun”, “Celebrity Skin” (cover de Hole), “Holiday”, “Why Bother?”, “In the Garage”, “Longtime Sunshine” (de Rivers Cuomo), “Pink Triangle”, “Beverly Hills”, “I Just Threw Out the Love of My Dreams”, “Pork and Beans”, “Here’s Where the Story Ends” (cover de The Sundays, fragmento), “El Scorcho”, “The Good Life”, “Say It Ain’t So”, “Buddy Holly”.

 

DEFTONES — El brutal rugido del festival

9:30 p. m. El momento más esperado de la noche para muchos: regreso al Doritos. Deftones. Estaba lleno, pero aún era posible encontrar buen lugar; yo logré ubicarme a la izquierda del escenario.

La expectación se notaba: la tierra se levantaba en polvo, una grúa con cámara recorría las cabezas del público para lograr tomas estilo crane shot.

Y entonces salieron los de Sacramento, pioneros del nü metal. Los gritos de hombres y mujeres estallaron. Desde el inicio con “My Mind Is a Mountain” hasta el final con “7 Words”, Chino Moreno se comportó como una bestia… una bella bestia. Devastó el escenario y llevó al borde de la locura a sus fans. La banda sonaba explosiva, cruda, electrizante; la guitarra frenética y filosa, el bajo muy pesado, la batería maniaca y la tornamesa envolvente.

Deftones volaron —literal y metafóricamente— el Doritos, dando el mejor show del cierre del festival. Única queja: terminaron 15 minutos antes. Ni modo. Fue brutal.

Setlist: “My Mind Is a Mountain”, “Locked Club”, “Be Quiet and Drive (Far Away)”, “My Own Summer (Shove It)”, “Rocket Skates”, “Sextape”, “Genesis”, “Ecdysis”, “Rosemary”, “Hole in the Earth”, “Infinite Source”, “Swerve City”, “Change (In the House of Flies)”, “Cut Hands”, “Milk of the Madonna”, “Entombed”, “Engine No. 9”, “7 Words”.

Foto por: OCESA

 

LINKIN PARKUn regreso que unió generaciones

Linkin Park cerró el festival con un show cargado de nostalgia y energía, abriendo con “Somewhere I Belong” y detonando de inmediato al público. El setlist equilibró clásicos como “In the End” y “Numb” con su etapa From Zero, donde Emily Armstrong aportó una voz poderosa sin perder la esencia del grupo. La banda sonó sólida y emotiva, mientras la audiencia coreó cada tema como si fuera propio. Entre bromas de Joe Hahn y la intensidad de Shinoda, la noche se volvió una celebración para más de 80 mil asistentes.

El cierre incluyó un agradecimiento a México y el anuncio de su regreso en 2026: un final que confirmó que la nueva era de Linkin Park avanza con firmeza.

Foto por: OCESA

 

Una vez más, la salida hacia las puertas disponibles fue sin percance alguno y de forma tranquila.

El festival dejó una adrenalina que se acumuló durante tres días, en los cuales las bandas y los asistentes dejaron todo dentro del espacio donde la magia musical se hace realidad.

Agradecemos las facilidades brindadas por OCESA para poder realizar esta cobertura.

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