Después de varios meses de espera, finalmente llegó el día de asistir a la primera edición del We Missed Ourselves Festival, organizado por Cacique Entertainment y Dreamers Entertainment, celebrado el pasado sábado 05 de octubre de 2024 en el Velódromo Olímpico de la CDMX.
El festival reunió a un público que ha disfrutado del metalcore y post-hardcore durante al menos 20 años. Estos subgéneros han acompañado nuestras vidas desde la adolescencia, cuando ser emo era una forma de expresión a menudo incomprendida y menospreciada. Sin embargo, para los amantes de este estilo, la tendencia de lucir pantalones entubados, camisetas de nuestras bandas favoritas, Vans o Converse desgastados, peinados alocados y coloridos, accesorios como muñequeras, cinturones de estoperoles, cadenas y delineador, sigue viva. Aunque la estética ha evolucionado, la música, que trasciende la ropa y la apariencia, permanece en nuestro interior, y siempre lo hará.
Por tanto, el estandarte del festival es demostrar que nunca fue una fase. Así fue como lo sentimos, pero además esa idea se plasmó gráficamente con la frase “Nunca fue una fase mamá” que coronó el escenario.
La llegada.
Llegamos alrededor de las 10:30 am al Velódromo Olímpico, buscando un lugar para estacionarnos tras enfrentarnos a un poco de tráfico. Al llegar, ya se formaban largas filas de fans que lucían sus mejores outfits emos. Aunque se había anunciado que las puertas abrirían a las 11 a.m., no fue sino hasta las 12:00 p.m. que comenzamos a ingresar al recinto, pero ese tiempo nos sirvió para revisar la merch no oficial antes de entrar. El proceso fue ordenado y no se percibieron problemas de boletos clonados ni personas que tuvieran dificultades para acceder.
Las presentaciones.
Una vez dentro, la delimitación de las zonas era evidente, pero primero decidimos explorar el área de comida, descanso y los stands de merch oficial antes de aferrarnos a la barricada hasta la última presentación. Mientras el público ingresaba, ya se encontraba en el escenario la banda brasileña Axty. Algunos comentaron que su actuación parecía música de fondo, ya que su horario de presentación era precisamente a las 12:00 p.m. lo que provocó que contaran con poca audiencia. Sin embargo, esto no resta mérito a su actuación que nos dio la bienvenida al que prometía ser el día más emo del año.
Posteriormente, llegó el momento de Outline in Color, la banda que se unió al festival tras la salida de Veil of Maya del cartel por motivos ajenos a la organización. Su actuación resultó ser un gran reemplazo, ya que llenaron el escenario con su energía y lograron una excelente interacción con el público. Esta fue la primera vez que la banda, originaria de Oklahoma, se presentaba en nuestro país, y estamos seguros de que se llevaron consigo un gran abrazo y el deseo de regresar en el futuro.
Luego fue el turno de BlessTheFall, que también se unió al festival tras la salida de Crown The Empire del mismo. Aunque esperábamos cantar “Machines” a todo pulmón y demás temas memorables, consideramos que BlessTheFall fue un digno reemplazo que bien pudo estar presente desde el anuncio original del cartel. Su presentación, aunque disfrutada, se sintió breve. No estamos seguros de sí comenzaron tarde, pero es evidente que su setlist fue reducido; desde nuestra ubicación, se podía ver el cronómetro que marcaba el tiempo disponible para cada banda. A pesar de que Bless ya se había presentado recientemente en la CDMX, podemos asegurar que fue el momento en el que el ambiente subió de nivel, gracias a Beau Bokan y a los mosh pit que se generaron durante su presentación plagado de riffs y potencia vocal.
Esta energía fue replicada durante la aparición de Fit for a King, que también debutó en nuestro país. Canciones como “Breaking the Mirror” y “Falling Through The Sky”, resonaron con una gran respuesta del público. La banda proveniente de Texas prometió regresar y esperamos que cumplan su palabra. Nos encantaría disfrutar de su música una vez más, o las veces que sea necesario.
Hawthorne Heights tomó el escenario del #WMOF con clásicos que nos transportaron a la mejor época de MTV. Su emotiva presentación celebró el 20 aniversario de su álbum “The Silence in Black and White”. Al final, transmitieron un poderoso mensaje sobre la importancia de amarnos a nosotros mismos y respetar a los demás. A su salida, expresaron su profundo agradecimiento a México.
Luego llegó un momento esperado, Escape The Fate, que aunque congregaron a un gran número de asistentes, sentimos que dejaron algo pendiente. No nos referimos a una mala actuación, para nada; más bien, los problemas técnicos con la batería hicieron que comenzaran su presentación entre 10 y 15 minutos tarde, lo que acortó evidentemente su setlist. A pesar de esto, el momento fue memorable, especialmente al escuchar a Craig Mabbitt emocionado por su regreso a México y por compartir escenario con Falling in Reverse y las demás bandas. En un momento casi soñador, pensamos que Ronnie Radke podría unirse a Craig, o viceversa. Aunque eso no ocurrió, pudimos ver en redes sociales fotos de ambos charlando en backstage, lo que nos emocionó, ya que son momentos únicos que solo suceden en México. A pesar del tiempo ajustado, Escape The Fate interpretó sus grandes éxitos, como “This War is Ours”, que coreamos con fuerza, culminando con “One for the Money”, que desató la locura del público y dio lugar a un mosh pit del que solo éramos espectadores.
Thursday fue otra de las bandas icónicas del evento. Su presentación estuvo cargada de melancolía, y no pudimos evitar el gritar “jueves, jueves” mientras Geoff Rickly agradecía el amor y dedicación de sus fans. Las palabras son insuficientes para describir el momentazo que nos ofrecieron; el ambiente rebosaba emoción con un repertorio impresionante que llevábamos años esperando escuchar.

La tarde-noche ya se perfilaba como memorable, pero aún quedaban por presentarse las bandas estelares: Killswitch Engage, Falling in Reverse y Alesana, esta última sorprendiendo al ser anunciada como la encargada de cerrar el festival.
Un momento inolvidable fue la actuación de Killswitch Engage, que cerraron su ciclo de presentaciones del año y tenía que ser en México y en este festival, justo antes de tomar un receso para posteriormente entrar al estudio y grabar nuevo material. Sonaron clásicos como “My Curse,” “Unleashed,” “Hate by Design,” “Rose of Sharyn,” y culminaron con la épica interpretación de “Holy Diver,” que se presentó en medio de una atmósfera de fuego, luces y una brutalidad que nos hizo recordar y rendir homenaje al gran Ronnie James Dio.

Con el ambiente al máximo, llegó el momento estelar de Falling in Reverse, cuyo “Observa el Mundo Arder” deslumbró con una producción impresionante mientras las flamas intensificaban aún más la emoción en nuestros rostros. La actuación comenzó con la proyección de Ronnie y la banda en backstage, caminando hacia el escenario con “Highway to Hell” de AC/DC de fondo. Al recibir el micrófono, hicieron su característico saludo, y, tras la oscuridad, el infierno dio inicio con “Prequel”.
El escenario, bañado en un juego de luces y fuego, cobró vida con temas como “Zombified,” el clásico “I’m Not a Vampire,” y “The Drug In Me is You.” Hubo momentos de interacción con el público, donde no faltaron los gritos a Ronnie pidiéndole que se “encuere.” A pesar de su humor ácido y de no entender español y los gritos de los fans, el show avanzó con grandes éxitos como “Ronald”, “Losing My Mind,” “Voices in My Mind,” y “Popular Monster.” Finalmente, cerraron con “Watch The World Burn,” un tema que realmente se adueñó de la noche y que hizo que cada segundo desde nuestra llegada al recinto valiera la pena. El calor era abrumador y, con cada canción, cantamos, gritamos y nos emocionamos al máximo, animando a Ronnie para que no se marchara, pero lamentablemente su show concluyó al menos 10 minutos antes de lo previsto.

Finalmente, Alesana tomó el escenario de We Missed Ourselves Festival, desafiando la tormenta para encender nuestros corazones. A pesar de la lluvia y el frío, seguimos coreando sus canciones, que han sido parte de nuestra historia y se han convertido en clásicos en nuestras listas de reproducción.
Conclusiones.
En términos generales podemos apuntar que es fundamental que quienes organizan un festival cumplan con ciertos criterios para garantizar que se convierta en un evento memorable y pueda tener futuras ediciones. Aunque no siempre se cumplen a la perfección, estas son áreas clave que deben mejorarse si se desea seguir teniendo el apoyo y la fidelidad del público.
Como opinión personal, es esencial seleccionar un recinto que pueda albergar adecuadamente al público previsto, así como implementar una logística eficiente desde el momento del ingreso. Es importante evitar problemas en las filas y crear un ambiente seguro mediante personal capacitado, ya sea del propio recinto o contratado, en todo momento. Además, el escenario debe contar con un sistema de luces y sonido apropiado, y pantallas que aseguren buena visibilidad. También es crucial delimitar las áreas y garantizar las mejores vistas según el tipo de boleto, así como proporcionar zonas de descanso, comida, servicios médicos y sanitarios.
Aunque los precios en todos los festivales suelen ser altos, lo cual es comprensible dado que representan una parte significativa de los ingresos, es vital ofrecer una selección de alimentos que realmente valga la pena. Los asistentes no deberían sentirse insatisfechos al tener que pagar precios elevados por productos de baja calidad, especialmente en un lugar donde va a ser evidente el no permitir el ingreso de alimentos y bebidas.
Finalmente, es imprescindible asegurar que las bandas anunciadas se presenten, caso contrario, ofrecer dignos reemplazos y sobre todo, que se respete el tiempo destinado para sus actuaciones que de por sí es corto, permitiendo que deleiten a su público como se espera.
Tomando en cuenta lo anterior, concluyó un evento que se destacó por mucho a pesar de algunos puntos por mejorar, como la espera al ingresar que provocó la baja audiencia de Axty y los problemas técnicos que tuvieron algunas bandas que provocaron la reducción de su setlist. We Missed Ourselves Festival fue verdaderamente memorable, no solo por lo que sucedió sobre el escenario, sino también por la producción, la propia organización, el ambiente y la energía generada por los fans, quienes no dudaron en transformar la pista en un mosh pit vibrante en más de una ocasión, ya fuera por iniciativa propia o por invitación de las bandas.
El Velódromo Olímpico es un recinto con grandes ventajas para albergar eventos de diversa índole, y podría convertirse en un espacio ideal para organizadores que busquen ofrecer experiencias como esta. En el horizonte, se avecinan el festival Nu Metal Revolution, a cargo de Zepeda, y el concierto de Tokio Hotel, organizado por Cacique, así como el MxMF que promete y mucho tanto por la propia organización que ya es un hecho que cumple con las expectativas como por el cartel que está de más decir, es genial.
Estamos realmente ansiosos por saber qué bandas serán anunciadas en la segunda edición. No sabemos si será bajo la misma línea emo, pero ya es un hecho que la habrá y ahí estaremos nuevamente para disfrutar y reunirnos una vez más con nuestros amigos frente a nuevas generaciones de bandas y aquellas con las que hemos crecido, hemos visto evolucionar y mantenerse.
Agradecemos a Cacique Entertainment y Dreamers Entertainment por las facilidades brindadas para la cobertura del evento por parte de Metal Obscura.
¡Nos vemos y escribimos para la próxima!
