Los Angeles, California, Estados Unidos. 1998.

The Smiths estaban oficialmente terminados y la carrera de Morrisey como solista iba en ascenso, pero no sin turbulencias y cielos obscuros; sus problemas con la prensa eran cada vez más comunes, las demandas por regalías de los antiguos miembros del grupo empezaban a acumularse y el clima político de Inglaterra no le favorecía en lo absoluto (especialmente por sus críticas a la realeza británica). Mozz pensó que lo más apropiado era un cambio de aires y de ambiente. Así que se mudó a la ciudad de Los Angeles, el epicentro de la industria musical en los Estados Unidos. En los años por venir, muy rara vez regresaría al Reino Unido, el país que alguna vez llamó su hogar y vio nacer su carrera como escritor y como músico. Las giras por los Estados Unidos consumían tiempo y kilómetros, presentándose en festivales cada vez más grandes y preservando esa imagen de distanciamiento con la prensa de música, lo cual, en vez de deteriorar su imagen pública, solo agregó un aura especial su imagen ya de por sí mística desde los formativos años en The Smiths.

Pero algo había cambiado desde su tiempo en The Smiths. Ya no era esa figura melancólica, delgada y frágil que proyectaba una imagen de inocencia y poesía; si bien, seguía siendo vegetariano, célibe y continuaba su cruzada por los derechos de los animales, lo cierto es que el señor Steven había cambiando por completo, tanto en su persona como en su trabajo: las canciones de The Smiths solían tener melodías atrayentes con letras llenas de doble sentido y con mucha obscuridad, aislamiento y soledad en el fondo; interpretadas por The Smiths en conujnto casi como si se trataran de un vals. Con Morrisey como solista, era completamente distinto: la melancolía seguía ahí pero de una manera extraña, casi a manera de venganza; la producción, los instrumentos y la mezcla de las canciones apelaban por un sonido más dinámico, más pesado. El mismo Mozz ahora tenía una imagen más corpulenta, más adulta, seria y formal. Si en su juventud había sido influenciado en más de un aspecto por James Dean, ahora parecía salido de una película de gánsgters. Inclusive la serie de animación The Simpsons se dieron cuenta de semejante metamorfosis dedicando un capítulo entero a la figura de Mozz donde Lisa Simpson idolatra al Morrisey de The Smiths pero aborrece a la persona en la que se convirtió después de la separación del grupo; algo que no pasó desapercibido por el divo de Manchester y en su más puro estilo británico, procedió a la respectiva demanda por uso inadecuado de su imagen con fines de lucro.

En lo personal, creo que tanto The Smiths como Morrisey en su etapa de solista es algo de la mejor música que haya salido de Inglaterra, y eso es mucho decir viniendo de un país que hizo las carreras de bandas como The Beatles, The Rolling Stones, David Bowie, Led Zeppelin, Pink Floyd y un largo etcétera. The Smiths están justo ahí; en ese Vallhalla de la música británica. Y sucede que dentro de su gira mundial, Morrisey se presentará en México este viernes 31 de octubre de 2025 en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, la oportunidad de ver algo legendario directamente a los ojos.
