Parece que el mundo entero se ha subido al tren del “mame”, coreando al unísono lo que ya es un lugar común: que esta película es una obra maestra y la mejor en el vasto catálogo del genio cineasta mexicano, nacido en Guadalajara, Jalisco, Guillermo del Toro.
Y es que el mismísimo director soñó con realizar esta película desde la primera vez que leyó la obra maestra de Mary Shelley, a los 11 años (según él, a esa edad ya hacía grabaciones en Super 8). Un domingo, su abuela lo llevó a ver la primera adaptación de la novela, dirigida por James Whale en 1931. Al salir de la función, el niño —propenso a sonrojarse y a engordar— había encontrado a su mesías: el Frankenstein de Boris Karloff. Mientras su abuela tenía el suyo (Jesús, al que visitaba cada domingo en la iglesia), Guillermo encontró al suyo en la pantalla.

Así fue como Guillermo del Toro, un mexicano sin miedo, comenzó su odisea para cumplir su sueño infantil: un naufragio creativo que duró entre 20 y 30 años. Cuando por fin la película estaba en rodaje, su primera elección para Frankenstein, Andrew Garfield, dejó el proyecto tras nueve semanas en el set. Pero Del Toro, como buen jalisciense, no se apanicó ni se rajó. Al contrario, les dijo a todos en el crew: “Si esto nos está pasando, es porque lo estamos haciendo bien”.
Fue entonces cuando Jacob Elordi llegó al proyecto con solo cuatro semanas para recrear a la Criatura y ofrecer una de las mejores actuaciones del año. La interpretación de Elordi cierra de forma perfecta —circular, podríamos decir— el espíritu de la película, obsesionada con las formas redondas, las estructuras narrativas cíclicas y las secuencias que se repiten. Un leitmotiv que Del Toro ha cultivado en toda su filmografía, más notablemente desde Nightmare Alley, una cinta profundamente infravalorada.
Para preparar su papel, Elordi estudió a los actores silentes de los años 20 y 30, y contó con un entrenador de butoh, la danza japonesa de los muertos, para encontrar inspiración en la naturaleza. El propio Del Toro lo ha comparado con Gary Cooper y Marlon Brando. El muchacho lo tiene todo, a pesar de que hubo un artículo espantoso de la BBC que argumentaba que era “demasiado guapo” para el papel. Jacob Elordi se perfila, sin duda, como un actor de época.

Del Toro no tuvo el mismo problema con el resto del elenco, pues escribió los personajes pensando en actores específicos: Oscar Isaac, Mia Goth y Christoph Waltz. Isaac es Victor Frankenstein, el creador, el artista. Del Toro habló con él con tres años de anticipación, e Isaac moldeó a su Victor inspirándose en Mick Jagger y Prince, logrando un trabajo magistral. Mia Goth también brilla con un doble papel, y Christoph Waltz… ¿qué más se puede decir del austriaco, dos veces ganador del Oscar, descubierto por un tal Quentin Tarantino?

¿Y por qué los ingleses quieren ser mexicanos? Porque los románticos fueron los rebeldes de su época, propensos al melodrama. Basta recordar la anécdota de Percy Shelley y Mary Shelley: él, de 21 años y casado, le propuso a ella, de 16, que tomara una dosis alta de láudano mientras él se apuntaba a la cabeza con una pistola, para que sus familias los dejaran vivir su amor por la eternidad. Además, las novelas del movimiento romántico a menudo se situaban en países de sangre caliente, como España e Italia.
Y es que la mente maestra detrás de esta obra fusiona influencias que van desde las películas de Ismael Rodríguez —especialmente La oveja negra (1949), con esa escena en que Soler cachetea a Pedro Infante y este le responde: “¡Pégueme, apá, pégueme!, pero a mi mamá la respeta”—, hasta las ilustraciones de Bernie Wrightson para la novela de Shelley, pasando por su propia narrativa católica tapatía. Todo se metamorfosea y hace metástasis en el Frankenstein de Guillermo del Toro, producido por Netflix.

Cabe mencionar que el director es contrario a la IA: todos los sets, la escenografía, el vestuario y el maquillaje están hechos a mano. ¡Todo!
Para concluir, la película respeta la esencia del conflicto central de la novela: la relación Padre-hijo, ese conflicto primario de todo hombre que, si no se resuelve, reafirma o trasciende, puede traer consecuencias fatales. Mary Shelley vivió ese conflicto en carne propia, al quedar huérfana de madre desde su nacimiento.

Así que si tienen la oportunidad de ver esta obra magistral, no lo piensen dos veces: vayan. O bien, pueden verla desde la comodidad de su casa. Eso sí, si tienen una pantalla de 70 pulgadas o más, es una excelente opción. El Frankenstein de Del Toro hay que verlo a lo grande.
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Ficha Técnica:
Frankenstein
Estados Unidos, 2025
149 min.Dirección: Guillermo del Toro
Guion: Guillermo del Toro (basado en la obra de Mary Shelley)Reparto principal:
Oscar Isaac
Jacob Elordi
Mia Goth
Christoph Waltz
