Crónica: La noche en que se abrió el Pandemonium en el Circo Volador.

 POSSESSED en el Circo Volador, México 2025.

   Por Leonel Fernando Hernández Piña

And the day is like night
Know that your life is at its end
Rendered helpless
So scream out in fright
Death Metal came in the wind

Death Metal
Death Metal”

Era una noche tranquila, con algo de llovizna al salir del metro, hasta que del cielo, de un instante a otro, se dejo caer un frío aguacero. Como premonición de lo que estaba por suceder. Como un mensaje oscuro de la brutalidad que se estaba por vivir. Como la antesala al Pandemónium. Possessed, esa banda que son considerados los padres del Death Metal, que algunos consideramos de culto en el género, estaba a unos minutos de salir al escenario. Y con ellos una espera de años se terminaba para muchos de nosotros. Furia, salvajismo, ferocidad, y oscuridad contenida eran por fin liberados en ese recinto ya consagrado que ha albergado a un buen número de bandas underground desde los 90tas, y que en esta ocasión no podía ser la excepción para el aquelarre perfecto. El Circo Volador (que si bien no tiene una acústica de lo mejor, ha sido uno de los mejores lugares para vivir experiencias como la relatada)

No era la alineación original, aquella que muchos conocimos y escuchamos por primera vez a través de los ahora casi extintos cassettes, sin embargo la pasión, la arrogancia, de la juventud envuelta ahora en nostalgia, se hacía presente una vez más. Como si uno tuviera quince años nuevamente (o la edad en la que los escuchaste por primera vez) y lo que menos importara fuera el día de mañana pues eramos parte de la historia viva del Death Metal. Cabelleras largas y cortas, el negro casi obligatorio de la vestimenta, el cuero, la mezclilla y las botas hacían acto de presencia una vez más en el Circo para escuchar completo el disco que abrió las puertas del infierno hace, ya, cuarenta años. El “Seven Churches”.

El alcohol y otras substancias corrían de un lado al otro. Las anécdotas no paraban de oírse en el anfiteatro mientras los teloneros de Venemous hacían su trabajo y algunos sólo esperábamos el momento prometido. Fue así que cuando unos minutos después que Venemous terminó su trabajo Possessed salió al escenario. “Jeff, Jeff, Jeff, Jeff” coreábamos a todo pulmón reconociendo la resistencia, lo aguerrido, la pasión, de Jeff por la música y sus devotos (pocos, muy pocos músicos continúan con su legado después de tragedias como las que ha vivido Jeff, y eso, guste o no es más que digno de reconocer) mientras Jeff en en algún momento respondía visiblemente emocionado Gracias, México. Ustedes son los más cabrones” arropado en una bandera mexicana que alguien le aventó al escenario durante el concierto.

La misa abrió con “The eye of horror”, “Tribulation” y una vez concluida “Demón” comenzó la locura de verdad. “The Exorcist” empezó a sonar, los gritos se hacían más ensordecedores pues todos sabíamos que era un momento único en la vida, un concierto que marcaría un antes y un después en la historia de los conciertos de metal en México. En ese momento deje de ser yo para ser uno con todos esos carnales, con todos esos demonios que rendíamos culto a Jeff y compañía. Un sentimiento de camaradería guiados por el metal de la muerte se filtraba por cada poro de la piel en todos los presentes. El mosh pit, el headbanger, y los puños levantados con ira y pasión no podían dejar de estar presentes durante casi todo el concierto.

Y fue así como la relatividad del tiempo hizo su trabajo después de las 10 oscuras oraciones del “Seven” para concluir con “Graven”, “Into the Graven”, “Seance” y “Swing of Axe”. Los gritos de Possessed se hacían más fuertes mientras la banda se retiraba del escenario. Y cuando las luces del escenario se apagaron tras el último tema, la granítica realidad hacía acto de presencia nuevamente. Pero ahora sabíamos que acabábamos de vivir algo que difícilmente se va a volver a repetir en la vida. Un momento de comunión entre la leyenda y su legión.

Ver a Possessed en vivo no solo es ver a una banda más, ni un acto pueril de nostalgia. Es presenciar a una banda que inventó un género, que ha sobrevivido a tragedias inimaginadas y que sigue tocando con furia, pasión, y hambre como si no hubiera un mañana. La sola presencia de Becerra, para muchos de nosotros, ya es un acto de resistencia, de triunfo.

¡¡¡Larga vida a Possessed y su legado!!!

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