Carnaval de dementes: Lucas Lanthier en CDMX

Carnaval de dementes: Lucas Lanthier en CDMX

La noche se dibujaba con un manto de misterio y zozobra; asimismo, un sentimiento inquietante se sujetó al cuello como una mordida. Con estos presentimientos, inicié la diligencia con destino al Gato Calavera, donde se presentó Lucas Lanthier (Cinema Strange) en un concierto organizado por Klub Terminal MX y Diagnosis MX.

Al llegar al recinto, puede observar que los hijos de la noche ya aguardaban por una tertulia que prometía ser un acto consagrado a la demencia. Los minutos avanzaron como suspiros entre las manecillas y poco a poco la masa de sombras tomó su lugar. Todos comenzamos a cruzar el umbral; dentro ya nos esperaban las primeras notas para que el público se sintiese bienvenido al ritual. Los Djs jugaron las primeras cartas mientras los asistentes abarrotaban el sitio.

Todo parecía avanzar sin complicaciones; sin embargo, el destino es un dios caprichoso; en un momento la penumbra y el silencio engulleron al Gato Calavera. La velada se detuvo por fallas en el sistema eléctrico del lugar. De manera inmediata, comenzaron las labores para solucionar la contrariedad. Por otro lado, los granos de arena del reloj se balancearon sobre un péndulo de dubitación. La luz se negaba a regresar y la angustia escurrió como un frágil hilo. No obstante, por fin se hizo luz y el mundo reinició.

Los preparativos se pusieron en marcha para que el show continuara y La Danza de las Ánimas subió al podio. Fantasmas salieron de sus tumbas al ritmo de riffs translucidos y obedecieron las órdenes de una voz espectral. El infierno goteaba entre cánticos de ultratumba y sombras de carne jadeante. Al mismo tiempo, cadencias pegadizas y versos incendiarios hicieron que en cada segundo los cuerpos se embriagaran en un baile macabro.  De esta manera, La Danza de las Ánimas dio una presentación breve, pero apasionada.

Seguidamente, después de algunos instantes, la madrugada se abrió como un delirio incontenible y una figura desafiante se mostró ante la masa que esperaba su presencia. Lucas Lanthier y su banda se colocaron para dar inicio a su mascarada.  Una atmósfera de dramatismo bailó al compás que delineaban una guitarra siniestra y un bajo que punzaba como una maldición.

La figura caótica parecía poseída de una euforia contagiosa y el público no pudo resistirse a la infección de notas que se encajaron tanto en la piel como en los pensamientos; por consiguiente, el cuerpo se entregó a las danzas que contaban tétricas historias. Además, Lanthier semejaba una bestia de mil caras que se revolvía en el escenario como si fuese el personaje de una grotesca pieza teatral.

La música era como un sendero para caer en la insania que replicaba en forma de una batería machacante que se adornó con un bajo profundo y una guitarra intrigante. La locura se revistió al estilo de una farsa barroca y el comité de sombras fue cayendo dentro del teatro de lo absurdo que era construido en el escenario.

El calor sofocó las mentes y los cuerpos líquidos chocaban unos contra otros mientras las notas revestidas de capas de elegancia y extrañeza se revolvieron como una orgía. Gritos y gritos llenaron el espacio. Ante esto, la banda dio los últimos acordes cargados de locura para cerrar el carnaval de dementes.

Agradecemos todos las atenciones Klub Terminal y Diagnosis MX.

 

 

 

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