Halestorm hoy en día es un pilar del rock and roll, la banda se ha posicionado como una futura headliner en todos los festivales más importantes del mundo, pero la pregunta era ¿cómo le iría en México? y es que su ausencia fue de siete largos años. Su última visita se dio en el extinto pero entrañable festival Domination en el lejano 2019, cuando los festivales de rock y metal valían la pena.
El pasado martes 24 de marzo el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes recibió a Halestorm, y hablar de la agrupación es hablar de que el rock and roll existe en su esencia más pura, la ejemplificación por excelencia es Lzzy Hale, uno de los pilares femeninos más imponentes e importantes en la industria, su voz es tan magistral y potente que podría anhiquilar a felino con su rugido.

El reloj marcaba las 8:30 en punto y la banda salía con el poder de los bulbos de sus Marshall JCM 800, Joe y Lzzy sabían que tenían una jornada eufórica y su sonrisa lo decía todo. La banda abrió: “Fallen Star”, “Mz. Hyde”, “Black Vultures”, “WATCH OUT!”, “I Miss the Misery”, un bombardeo de riffs y sólos estruendosos que hacían de la noche algo salvaje y es que entre más avanzaba el show más se llenaba el recinto y si, efectivamente quedó comprobado, la banda tiene a seguidores puros, fieles que esperaron con paciencia este regreso a tierras aztecas.
La velada continuaba con aplausos y gritos mientras Lzzy comandaba a su legión de mexicanos hambrientos por escuchar su voz en todo su esplendor, era el momento de “Love Bites (So Do I), y en la lejanía podíamos ver un pequeño moshpit que con miedo se hacía presente pero era elocuente. Llegó un momento de silencio para escuchar a Lzzy decir “Mexico, I love your acent” y la euforia se hizo presente porque sabíamos que seguia una canción llena de sensualidad rockera “Do Not Disturb” comenzó a sonar y fue hasta ese momento en donde banda y fans se hicieron uno para seguir haciendo de este show algo entrañable.
Le siguieron canciones como “Like a Woman Can”, una de sus canciones más introspectivas puesto que la misma Lzzy Hale menciona que la escribió en la época en la cual salía de sus adicciones pasajes obscuros de su vida agradeciendo a sus compañeros de banda como la han amado en sus mejores y peores momentos de vida, siguieron exitos como: “I Gave You Everything”, “I Get Off”, “Familiar Taste of Poison”, “Rain Your Blood on Me” y el momento del sólo de bateria donde lo más impactante era vver tocar a Arejay Hale tocar con una baquetas enormes.


