A Flock of Seagulls en la Sala Urbana: Y sí, la banda más ochentera de los 80s

2 de octubre de 2026, 8:00 pm

La noche presagiaba un show memorable. El clima rememoraba un ambiente londinense, pero la banda que estábamos por ver no era de esa ciudad, sino de otra inglesa: A Flock of Seagulls, de Liverpool. Así que, mientras en la CDMX y en los inicios del Municipio de Naucalpan (Edomex) soplaba un viento frío y gris, y los ingleses encontraban su hogar.

Mencione Londres porque ese mismo día se presentaban en la CDMX la legendaria banda de heavy metal Iron Maiden. Dos bandas de la escuela inglesa; y parecerá cliché, pero a veces los clichés son reales: esa escuela produce a las mejores bandas en vivo.

A veces, una banda no necesita ser la más rápida, ni la que toque más notas al mismo tiempo, ni la que exija a su vocalista alcanzar agudos y graves extraordinarios, ni que su bajista toque como un loco endemoniado —caso de Iron Maiden, no. A veces, lo que importa verdaderamente para que la experiencia en vivo sea memorable es que la agrupación funcione como una unidad, en conjunto. El poder de la música analógica entre los miembros reside en el trabajo en equipo, no en el individual.

Eso y más es A Flock of Seagulls. Por ejemplo, sus grandes letras:

 

Don’t ever give your heart to a stranger

Don’t tell your secrets to a friend

Don’t put your heart in mortal danger

They all desert you in the end.

 

También, integrantes carismáticos, que se mantienen en buena forma física porque su vida es tocar en vivo. Y, como decía, simplemente calidad; mucha calidad en la ejecución de sus instrumentos.

Después de habernos regalado un buen set curado especialmente con música ochentera —debido a que había mucha gente de generaciones mayores que fueron jóvenes en esa década del siglo pasado—, DJ Matrix se retiró del escenario para darles paso a la banda. A Flock of Seagulls abrió con su hit Modern Love is Automatic, lo cual hizo que el público explotara y tarareara el coro al unísono. Le siguieron Rainfall, The More You Live, the More You Love, y la banda sonaba poderosa. La sección rítmica era magistral. El bajo se usaba, como su nombre lo indica, bajo-guitarra, como base sólida, y la batería tenía un sonido explosivo: bomba tras bomba. La guitarra sonaba con un pedal que parecía hecho en el espacio exterior, emanando una fuerza vital demasiado viril. Estos tres instrumentos creaban una especie de ambiente abrumador, hasta a veces intimidante; sonaban extremadamente poderosos y los juegos de luces los acompañaban a la perfección.

La mayoría de las personas no sabía cómo reaccionar ante tal espectáculo. Unos, como la señora a mi izquierda, bailaban y grababan en su celular cantando casi la mayoría de las canciones, pero con una atención fija, no arrebatada. Había otros que simplemente no sabían lo que estaban presenciando, y unos pocos, muy pocos, que se entregaban en totalidad a la banda.

Dicen que la perfección no existe, y esta vez le tocó a Mike Score. No fue su voz, cuya ejecución instrumental fue elevándose con el paso de cada canción, sino el sonido de su sintetizador Roland FANTOM-06, el cual a veces se perdía entre las abrumadoras ondas de sonido que creaban los otros instrumentos. El bajista y el baterista se dieron cuenta de esto y llamaron la atención al ingeniero de audio, quien hizo todo lo posible para que el sonido del sintetizador asomara su cabeza en el mar new wave ochentero de A Flock of Seagulls. Y se pudo: el sinte, parte angular del sonido de la banda, se escuchó en la bóveda de la sala con temas como Lovers and Strangers, Some Dreams y hasta el final del concierto.

El momento más alto de la noche fue cuando el grupo interpretó su pieza semi-instrumental: Man Made (donde Mike Score deja su sintetizador y toca una guitarra headless), seguida de su hit Telecommunication. En esta, el bajista y Mike quisieron prender al público, haciendo que este tarareara un coro a manera de onomatopeyas. El público respondió a medias, ya que casi todos estaban abrumados y paralizados por el vigoroso sonido de la banda.

Cerraron con tres de sus singles más famosos: Space Age Love Song, Wishing (If I Had a Photograph of You) —donde volvió a fallar el sonido del sinte— e I Ran, el cual hizo enloquecer al público y que este se quedara pidiendo más, incluso cuando la banda ya se había retirado.

La Sala Urbana se comportó a la altura, albergando a una grandiosa banda ochentera —paradójicamente, contemporánea de sus paisanos Iron Maiden—. Así que el cliché se volvió realidad: las mejores experiencias en vivo las brindan las bandas inglesas.

Energizante show por casi dos horas.

Agradecemos a Difusión Cultural Xibalba MX por las facilidades brindadas para la cobertura del evento.

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