Jero Ramiro y La Cuna del Mal: crítica de su nuevo disco

Un nuevo capítulo para un guitarrista imprescindible

Hay músicos que necesitan muy poco para demostrar quiénes son. Basta escuchar unos cuantos acordes para reconocer su manera de componer, su personalidad y ese sello que han ido construyendo a lo largo de los años.

Jero Ramiro pertenece a esa categoría.

Su trayectoria está estrechamente ligada a algunas formaciones fundamentales del heavy metal español, como Santa, Ñu, Santelmo y, especialmente, Saratoga, donde dejó una huella compositiva difícil de ignorar.

Ahora inicia una nueva etapa con «La Cuna del Mal», un trabajo que lo sitúa al frente de un proyecto con identidad propia y una formación de músicos que aporta solidez a sus composiciones.

Conviene aclarar que, aunque estamos ante su nuevo proyecto como banda de heavy metal bajo su propio nombre, Jero ya había publicado anteriormente Tenebrarium (2008), un trabajo instrumental. Por tanto, este álbum representa una nueva aventura discográfica y vocal, no su primera publicación en solitario.

Y vaya manera de presentarse.

Publicado el 18 de septiembre de 2026, La Cuna del Mal reúne once cortes que combinan heavy metal clásico, elementos de power metal, riffs contundentes, melodías reconocibles y letras que no siempre buscan resultar cómodas.

Lo primero que encontramos es una producción que apuesta por la claridad y la contundencia. Las guitarras tienen presencia, la base rítmica trabaja con personalidad y la voz de Isaac Palón consigue desenvolverse en registros que exigen carácter.

Además, hay algo que conviene destacar: Jero no intenta esconder su pasado musical. Al contrario, recupera parte de su esencia compositiva y la utiliza como punto de partida para construir este nuevo capítulo.

Una formación preparada para dar guerra

Para este proyecto, Jero se ha rodeado de tres músicos que no están aquí para cumplir un papel secundario.

  • Jero Ramiro: guitarra., Isaac Palón: voz y coros., Javier Canseco: bajo., Rodri de Lucas: batería.

Isaac Palón aporta una interpretación vocal que combina fuerza, melodía y personalidad. Su registro encaja especialmente bien con el heavy metal de corte clásico que propone el álbum.

Javier Canseco merece una mención especial. El bajo tiene una presencia muy destacada en la mezcla y no queda relegado a acompañar discretamente a las guitarras. Sus líneas aportan cuerpo y movimiento a las composiciones.

Por su parte, Rodri de Lucas sostiene el conjunto con una batería contundente, precisa y especialmente efectiva en los cambios de intensidad.

Y, naturalmente, Jero lleva el peso de la identidad musical. Sus riffs, armonías y solos demuestran por qué su nombre lleva tantos años vinculado a la historia del metal nacional.

«LA CUNA DEL MAL»: once canciones, once historias

1. LA CUNA DEL MAL

El disco abre con su canción homónima y no necesita demasiadas presentaciones. Desde los primeros compases encontramos ese heavy metal directo, reconocible y poderoso que caracteriza buena parte de la trayectoria compositiva de Jero.

El riff inicial establece el tono del álbum y prepara el terreno para un estribillo contundente, de esos que entran rápidamente y permanecen en la memoria.

Isaac Palón responde con una interpretación convincente, aportando fuerza y personalidad a una composición que exige presencia vocal.

En el apartado lírico, la canción apunta a quienes ejercen el poder desde la maldad, a dirigentes y señores de la guerra cuya crueldad parece acompañarlos desde el origen.

Una apertura acertada, con identidad propia y una declaración de intenciones bastante clara: aquí hemos venido a hacer heavy metal.

2. CAUTIVOS DEL ODIO

El segundo corte mantiene la línea del anterior, aunque apuesta por una dinámica algo menos acelerada.

Las guitarras abiertas y una base rítmica firme construyen una canción que va creciendo progresivamente hasta desembocar en un estribillo especialmente pegadizo.

Aquí destaca el trabajo conjunto de los cuatro músicos. El bajo tiene espacio, la batería mantiene el pulso y las guitarras construyen una estructura que permite respirar a la voz.

La letra aborda una realidad bastante cotidiana y, precisamente por eso, incómoda: las relaciones personales que terminan deteriorándose hasta convertirse en enfrentamientos irreconciliables.

Amistades, parejas e incluso hermanos pueden acabar atrapados en una espiral de resentimiento.

Una composición que demuestra que el odio no siempre necesita grandes conflictos para aparecer. A veces nace mucho más cerca de lo que imaginamos.

3. JOKER

Llegamos a uno de los cortes que más llaman la atención por su referencia cultural.

«Joker» toma como punto de partida el universo del personaje popularizado por el cine y, especialmente, la interpretación de Joaquin Phoenix.

Musicalmente, Jero vuelve a apostar por un heavy metal contundente, con interesantes armonías de guitarra y un estribillo que conserva ese carácter tan reconocible de sus composiciones.

El trabajo instrumental resulta especialmente atractivo. Las guitarras se complementan, aparecen diferentes matices melódicos y el solo vuelve a demostrar la capacidad de Ramiro para construir frases que sirven a la canción sin convertirse en un simple ejercicio de velocidad.

Es uno de esos temas que permiten disfrutar tanto de la parte vocal como del trabajo de las seis cuerdas.

4. LA PRÓXIMA EN CAER

Aquí encontramos una de las canciones con mayor carga social del álbum.

«La Próxima en Caer» aborda directamente la violencia contra las mujeres y los malos tratos. No se trata de una temática sencilla, pero Jero decide afrontarla mediante una letra explícita y una composición que mantiene la contundencia musical.

El tema tiene además una historia particular: fue escrito para Agotarás, de Saratoga, aunque finalmente quedó fuera de aquel disco.

Su recuperación permite escuchar una composición que había quedado pendiente y que ahora encuentra su espacio dentro de este proyecto.

Musicalmente, encontramos guitarras pesadas, una base rítmica firme y diferentes cambios de intensidad. Isaac Palón realiza un buen trabajo, especialmente cuando la canción alterna sus partes más agresivas con momentos de mayor contención.

Es una de las composiciones más necesarias del álbum por su mensaje. Porque el heavy metal también puede denunciar, incomodar y poner sobre la mesa realidades que nunca deberían normalizarse.

5. EL ECLIPSE

«El Eclipse» introduce un cambio de perspectiva.

Es la única canción del álbum cuya composición corresponde íntegramente a Isaac Palón, y su personalidad se percibe desde los primeros compases.

Estamos ante un tema más melódico, pausado y cercano al heavy metal melódico, con una estructura que concede mayor protagonismo a la interpretación vocal.

La historia gira alrededor de dos personas enamoradas que viven bajo una especie de maldición: solamente pueden encontrarse durante un eclipse.

Una temática romántica, fantástica y bastante diferente de las historias anteriores.

Las guitarras acompañan con elegancia, mientras que la base rítmica aporta la fuerza necesaria para que la canción no pierda consistencia.

Es un cambio de registro que le sienta bien al álbum y demuestra que el proyecto no necesita mantener constantemente las revoluciones al máximo para funcionar.

6. 1777

Con apenas unos segundos menos de un minuto, «1777» funciona como un interludio instrumental.

La guitarra de Jero toma el protagonismo sobre una base de carácter marcial, creando una transición que prepara al oyente para la segunda mitad del disco.

Pero el título no es casual.

La cifra hace referencia al año de la batalla de Saratoga, librada durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

Es un pequeño detalle histórico que conecta con el universo conceptual del guitarrista y que aporta personalidad a una pieza breve, pero bien situada dentro del orden del álbum.

No estamos ante una canción desarrollada, sino ante un recurso instrumental que cumple perfectamente su función.

7. FIEBRE

Después de la pausa instrumental llega «Fiebre», una composición recuperada de las antiguas maquetas relacionadas con Agotarás de Saratoga.

La canción recupera el sonido más pesado del disco y apuesta por un desarrollo de medio tiempo, con una base instrumental especialmente contundente.

Javier Canseco y Rodri de Lucas construyen aquí una sección rítmica con mucho peso. El bajo tiene presencia y la batería mantiene una pegada que sostiene perfectamente los diferentes cambios de intensidad.

La interpretación vocal de Isaac también merece atención. La melodía encuentra un espacio cómodo dentro de su registro y permite que el estribillo destaque.

En cuanto a su mensaje, la canción dirige su mirada hacia la gestión de los incendios y las prioridades políticas, cuestionando las decisiones que pueden dejar en segundo plano la prevención y la protección del entorno.

Una composición con fuerza musical y contenido reivindicativo.

8. LÁGRIMAS DE LUZ

Con «Lágrimas de Luz» encontramos otro de los momentos que merece una escucha especialmente atenta.

El título introduce una imagen cargada de contraste: la luz y las lágrimas, la esperanza y el sufrimiento.

Dentro del recorrido del álbum, esta canción aporta una nueva dimensión emocional y permite apreciar la capacidad de Jero para construir melodías sin abandonar la contundencia instrumental que define el conjunto.

La guitarra vuelve a ser protagonista, tanto en la construcción de los pasajes melódicos como en los momentos de mayor intensidad.

Es importante que un disco de heavy metal no dependa exclusivamente de la velocidad o de los riffs más agresivos. También necesita espacios para desarrollar emociones y contrastes.

Este corte contribuye a esa variedad y ayuda a que el álbum respire antes de afrontar sus últimos temas.

9. AHORA SOY DIOS

El título puede llevarnos a pensar en una declaración de superioridad, pero el contenido de la canción se mueve por otro terreno.

«Ahora Soy Dios» habla de aquellas personas que han atravesado situaciones difíciles, que han sufrido traiciones por parte de quienes consideraban cercanos y que han tenido que reconstruirse después de perderlo prácticamente todo.

La canción plantea el renacimiento personal después de los golpes de la vida.

Las heridas pueden cerrar, pero dejan cicatrices. Y esas cicatrices también forman parte de nuestra historia.

Musicalmente, el tema mantiene la identidad heavy metal del álbum y ofrece un mensaje de resistencia que conecta con cualquiera que haya tenido que levantarse después de una caída.

Es una canción para escuchar cuando las cosas no van bien. Una invitación a recuperar fuerzas y recordar quién estuvo realmente a nuestro lado.

10. EN EL CORAZÓN DEL FUEGO

Uno de los grandes aciertos temáticos del disco llega con «En el Corazón del Fuego».

La canción aborda los incendios forestales desde la perspectiva de un bombero que se encuentra rodeado por las llamas y continúa luchando para controlar el fuego.

El planteamiento permite construir una composición cargada de tensión y dramatismo.

Pero su mensaje va más allá de la emergencia.

También funciona como homenaje a todas esas personas que se juegan la vida para proteger nuestros bosques, nuestros pueblos y nuestro entorno.

Existe una crítica especialmente amarga detrás de la historia: cuando termina la temporada de incendios, muchos de esos profesionales quedan relegados al olvido hasta que vuelve a aparecer una nueva emergencia.

Musicalmente, Jero apuesta por una estructura poderosa, con guitarras contundentes y una melodía que acompaña perfectamente la intensidad de la historia.

Una canción que combina heavy metal y conciencia social, recordándonos que detrás de cada incendio hay personas que se enfrentan al peligro mientras el resto observamos desde la distancia.

11. JUNIO DEL 44 (BONUS TRACK)

El álbum cierra con una composición muy especial para quienes conocen la trayectoria anterior de Jero.

«Junio del 44» ya formó parte del primer trabajo de Santelmo, publicado en 2009, y regresa ahora con una nueva producción y una interpretación diferente.

El propio Jero ha señalado en sus presentaciones que la considera una de las mejores canciones que ha compuesto.

Y se entiende que haya querido recuperarla.

Esta nueva versión prescinde de los violines y teclados de la grabación anterior y apuesta por un sonido mucho más contundente, con nuevos arreglos y un solo de guitarra que aporta otra dimensión al tema.

La interpretación de Isaac Palón consigue defender una canción con un peso histórico dentro de la carrera de su compositor.

Es un cierre de gran carga épica, que permite recuperar una composición importante y ofrecerle una segunda vida.

Una elección acertada para terminar el recorrido.

Producción y sonido: el peso de cada instrumento

La Cuna del Mal fue producido por el propio Jero Ramiro y grabado, mezclado y masterizado en los Estudios 51 de Toledo por Iván Ibáñez.

El resultado apuesta por un sonido moderno, pero sin abandonar las raíces del heavy metal clásico.

Las guitarras ocupan una posición protagonista, como cabría esperar de un proyecto liderado por uno de los compositores y guitarristas más reconocibles del género en España.

Sin embargo, uno de los detalles que más agradezco es la presencia del bajo de Javier Canseco. No queda escondido detrás de las guitarras y aporta una profundidad que beneficia al conjunto.

La batería de Rodri de Lucas también cumple con solvencia, ofreciendo pegada y precisión sin saturar las composiciones.

En cuanto a Isaac Palón, su interpretación proporciona una personalidad vocal diferente a la de otros proyectos anteriores de Jero. No busca reproducir voces del pasado, sino defender estas canciones desde su propio registro.

Veredicto Tycia Deviouse: una nueva etapa con personalidad propia

Después de recorrer las once pistas, la sensación es que Jero Ramiro ha conseguido construir un proyecto que mira hacia delante sin renunciar a su historia.

Es inevitable encontrar conexiones con Saratoga y Santelmo. Sería absurdo intentar separar completamente al compositor de las canciones que ha escrito durante tantos años. Sin embargo, La Cuna del Mal no necesita esconder esas influencias.

Al contrario, las utiliza como parte de su identidad.

El álbum ofrece heavy metal clásico, riffs poderosos, estribillos reconocibles, solos trabajados y letras que abordan cuestiones sociales, personales e históricas.

También tiene algunos momentos más pausados y melódicos que evitan que la escucha resulte demasiado uniforme.

Si tuviera que destacar especialmente algunos cortes, me quedaría con la fuerza de «La Cuna del Mal», la carga social de «La Próxima en Caer», la personalidad de «Joker», el cambio melódico de «El Eclipse» y la épica de «Junio del 44».

No obstante, el verdadero mérito está en el conjunto.

Jero Ramiro no necesita demostrar que sabe tocar la guitarra. Eso lleva décadas haciéndolo. Lo que consigue con este disco es recordarnos que todavía tiene canciones que escribir, historias que contar y mucho heavy metal que defender.

La Cuna del Mal es una carta de presentación sólida para esta nueva formación y una noticia especialmente interesante para quienes seguimos el metal nacional.

Ahora queda una prueba fundamental: llevar estas composiciones al escenario y comprobar cómo crece el proyecto en directo.

Por nuestra parte, seguiremos de cerca esta nueva etapa.

Jero Ramiro ha abierto una nueva puerta. Y detrás de ella sigue esperando el heavy metal.

Heavy metal clásico, contundente y melódico, con una identidad compositiva reconocible y una formación que responde a la altura del proyecto.

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