Hay conciertos que se disfrutan y hay otros que te marcan el alma a puro volumen, adrenalina y virtuosismo. Lo que se vivió el pasado 17 de octubre en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, fue sin lugar a dudas, una auténtica cátedra de hard rock y una muestra de por qué la maquinaria japonesa de BAND-MAID es uno de los fenómenos más potentes de la música en vivo a nivel mundial.
La previa y el estallido inicial
Desde antes de que las luces se apagaran, la tensión y la expectativa en el recinto se cortaban con cuchillo. Bastó con que resonaran los primeros acordes de la intro para que la multitud se transformara en un mar de gritos, saltos y puños en alto. El contraste visual de su estética maid pasa a segundo plano en el segundo uno: lo que retumba en el pecho es una muralla de sonido aplastante. La gente no solo estaba escuchando; estaba entregada por completo, coreando cada tema a todo pulmón y convirtiendo el lugar en una locura colectiva.
Cinco maestras del escenario
Ver a cada integrante ejecutar sus instrumentos a semejante nivel de precisión es un espectáculo aparte:
- Misa (Bajo): Imponente y magistral. Cada slap, cada grave y cada riff distorsionado retumbaba con la fuerza de un terremoto, manteniendo esa vibra cool y misteriosa que la caracteriza mientras destruía el mástil con elegancia.
- Kanami (Guitarra líder): La “Mincho” volvió a demostrar por qué es una de las guitarristas más destacadas de la escena actual. Solos ejecutados a una velocidad vertiginosa, pero sin perder jamás el sentimiento ni la melodía impecable. Ver sus dedos volar sobre el diapasón fue sencillamente deslumbrante.
- Akane (Batería): La verdadera locomotora del grupo. Una bestia indomable tras los platillos, golpeando con una fuerza y una velocidad destructivas, manteniendo un groove impecable de principio a fin… ¡y todo sin perder esa sonrisa radiante que contagia a cualquiera!
- Miku Kobato (Guitarra rítmica / Voz): El alma y corazón del concepto. Más allá de su carisma arrollador y su vibra eufórica en el escenario, su trabajo en la guitarra rítmica le dio esa densidad y cuerpo preciso a cada uno de los temas, conectando inmediatamente con el público.
- Saiki (Voz principal): Una presencia escénica magnética y dominante. Su potencia vocal es fuera de serie: esos tonos semi-agudos raspados y afinados al milímetro erizaban la piel de cualquiera. Domina el escenario con una naturalidad y un carisma que consagraron cada clímax de la noche.
El clímax imprevisto: La sorpresa de la noche
Cuando el concierto parecía haber alcanzado su punto máximo de energía, ocurrió la magia. La luz se enfoca y aparece en el escenario nada más y nada menos que Daniela Villarreal (The Warning). El recinto se vino abajo en un estallido de gritos incrédulos y euforia pura. Ver en el mismo escenario la fusión entre el poder del rock mexicano y la precisión técnica japonesa para interpretar “Show Them!!” fue un momento histórico. La química entre Daniela y Saiki en el micrófono, sumada al choque de guitarras y el groove brutal de ambas bandas representado en escena, creó un ambiente electrizante de pura fraternidad rockera.

El concierto concluyó entre ovaciones ensordecedoras, un público exhausto pero feliz y la certeza de haber presenciado un show de época. Un cierre de concierto inolvidable que dejó a todos afónicos, con los oídos retumbando, pero con la cabeza y el corazón llenos de puro rock and roll.
Agradecemos a Ocesa y al personal del Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, por las atenciones prestadas para la crónica del evento.
Crónica por: Rudy Roads.
