En esta edición de 2026, la misa se llevó a cabo la noche del sábado 28 de marzo, en el recinto ubicado en la calle Mesones número 72, en el Centro Histórico de la CDMX. Se trata de un complejo colonial en el que, desde que se ingresa a él, se experimenta una sensación abrumadora: al caminar por la antesala, volteando a la izquierda y a la derecha, se aprecian arcos arabescos ideados por los españoles; mirando hacia arriba, se encuentran bóvedas románicas, igualmente ideadas por ellos. Pasada la antesala, se ingresa al patio, donde sus altísimas paredes brillan con la piedra de tezontle y la cantera que las mantiene erguidas, un claro ejemplo del sincretismo, de la combinación a veces bella, a veces violenta, de las culturas mexicana y española.

La calle Mesones, tras la caída de la Gran Tenochtitlan, fue refugio —o, como se le llama ahora, “dar posada”— para los viajeros que llegaban; de ahí que el nombre de la calle entera sea Mesones.
Entonces, esta vez los viajeros, los peregrinos venidos del Viejo Continente, iban a impartir su misa.
La misa comenzó con los nórdicos suecos de Then Comes Silence, que, con un inicio un poco atropellado en la guitarra, lograron solucionarlo en un par de canciones. La banda fue una grata y oscura sorpresa para el público asistente: un bajo pesado, denso; una voz gruesa y grave; una guitarra distorsionada creando atmósferas lúgubres y, a veces, tocando una melodía frenética; y una destacada y ruidosa batería, con compases post-punk y redobles veloces. Una gran ejecución por parte del baterista. El líder, bajo y voz Alex Svenson-Metés, habló en español, agradecido por el recibimiento, y se despidió al terminar su show. Un show magnífico: Then Comes Silence es una muy buena banda en vivo.

El escenario mostró una alta calidad de audio, de luces y de logística en general, ofreciendo lo mejor para todos los grupos que se presentaban por primera vez en la CDMX.
En el interludio entre una banda y otra, a un lado del escenario estaban los vinyl DJs: XL2C / ZKARFACE / MATRIX + YERAX / VJBALASENLOSOJOS, amenizando la espera y haciendo bailar a los vampiros y vampiras.
Subió al escenario el dúo belga de EBM Signal Aout 42. El líder y vocalista Jacky Meurisse, desde el inicio de su show, transmitió energía al público, haciendo que conforme avanzaba su presentación, el público se prendiera, al punto de que hasta se armó el slam. Los visuales eran muy sugerentes: calacas haciendo el amor, soldados belgas, soldados nazis, imágenes de científicos haciendo experimentos, autómatas y herramientas tecnológicas, etc. En su última canción, Jacky Meurisse, notablemente emocionado, coreó en cuatro ocasiones: “Mé-xi-co, te quiero”. SA42 ofreció un gran show, dejando electrizado al público.

Cuando hacían el cambio de equipo, uno de los organizadores subió al escenario para avisarnos que Pink Turns Blue estaba retrasado debido a complicaciones en su vuelo, y que, debido a eso, Anja Huwe no cerraría el evento, pues ya se disponía a tocar. No hubo mucha reacción negativa en el público, pero esto demoró la logística en los horarios, haciendo que Pink Turns Blue tocara a la 1:00 a. m.
Como ya dije, entre cada grupo los vinyl DJs hacían vibrar al recinto colonial con las poderosas ondas de EBM, post-punk y goth-rock, con un audio increíble. Se escuchaba el clásico ochentero “Wasteland” de The Mission. Las mujeres vampiras eran las que en su mayoría bailaban, danzaban enérgica y agraciadamente con pasos y movimientos tomados del rock urbano y del movimiento hippie de los 60’s, generando una combinación muy curiosa y pegajosa de presenciar.
Anja Huwe y su grupo fueron lo mejor de la noche. Todo se escuchaba claro y poderoso. De un momento a otro, la noche se hizo madrugada, una fría y lóbrega madrugada. Y así Anja nos hechizó con su goth rock y post-punk alemán: pura y oscura ingeniería alemana, una experiencia asombrosa. Anja y su grupo son una bandota. La alemana se tomó la molestia de parar su show unos minutos para tomar fotos al público con su Polaroid; aventaba las fotos hacia el público mientras su banda improvisaba de forma excelsa. Tocó canciones de su repertorio y también de su exbanda Xmal Deutschland. Cerró con el himno gótico “Incubus Succubus”, provocando un alarido de aplausos del público.

No tardaron mucho en subir al escenario y, como ya dije, lo hicieron a la 1:00 a. m., ante una luna llena postrada en lo alto de lo negro del cielo. Pink Turns Blue cerró la Misa Negra con una elegancia enigmática, un sonido misterioso y nostálgico, una voz aguda y con tonos semigraves que canta melodías en inglés que te hacen rememorar tiempos felices. Un bajo poderoso y potente, que a veces produce unas líneas de una armonía inconfundible, y todo esto cercado por una batería paciente, tolerante y con un compás reluciente y elegante. Fue un show memorable para sus fans de corazón, quienes fueron los que se quedaron hasta el final para verlos.

El Eutanasia Fest VI fue un gran éxito para todos los involucrados. Esperamos con ansias el siguiente Eutanasia Fest.
Agradecemos a Difusión Cultural Eutanasia por las facilidades que nos dieron.
