El Peso y el Problema de la Creación: TROUBLE y la Marcha lenta del DOOM

Los metalheads son conocidos por su bravura y la rabia que proyectan en el exterior. En su interior pueden ser unos teddy bears, pero en su apariencia externa viven y se visten con orgullo, de manera tosca, hablan fuerte y vehementemente, y hacen todo tipo de expresiones faciales acordes a ese estilo fanático.

Esta exterioridad se traslada a su conocimiento de la teoría musical del metal, la cual por alguna razón tiene una fijación por la velocidad, por quién fue más rápido, más agresivo, más extremo. Se idólatra el vértigo del thrash, el martilleo del death, la explosión del black. Pero en la oscuridad, moviéndose con la paciencia de un glaciar y el peso aterrador del silencio del bosque, se creo otro monstruo . Uno que nació con melodías acústicas en los dedos y riffs oprimentes en las muñecas y brazos. Y en Chicago, a fines de los 70, un grupo de jóvenes buscaba condenar para la eternidad la barrera del sonido, hacer que un riff se extendiera cual largo es como el látigo del infierno. Había nacido Trouble, y con ellos, el doom metal moderno encontró su primer grito de condenación.

Si el thrash alemán consolidó su trono teutónico en los bosques negros con cuatro monarcas, el doom metal forjó su leyenda en los húmedos bosques de roble con unos pocos visionarios testarudos. Junto a Saint Vitus, Pentagram y Candlemass, Trouble no es solo un nombre en la lista; es el roble fundacional. No fueron los únicos en escuchar a Black Sabbath, pero sí fueron de los primeros en comprender que su legado no era solo musical, sino atmosférico y estético: una pesadumbre espiritual musical que podía ser tan poderosa que podía invocar a los demonios, esos que roban la juventud y la belleza de la que ellos carecen. 

Trouble en el año de Nuestro Señor 1984.

La historia oficial de Trouble como faro del género comienza en 1984 con Psalm 9. Este disco no fue una simple colección de canciones; fue un parteaguas. Tomaron el blues oscuro y pesado de Iommi, le inyectaron la rabia cruda y directa del punk de su ciudad, y lo coronaron con letras que, en plena fiebre satánica, se atrevían a explorar la Biblia, la culpa, la fe y la caída. Fue un acto de doble rebelión. No solo crearon un sonido—un groove implacable y riffs afinados en Si que sentían como un yugo—sino también una ideología. Aunque el sello intentó etiquetarlos como “white metal”, un término que siempre rechazaron, Trouble había definido, sin intención, la solemne estética del doom clásico.

Trouble en la actualidad, con Kyle Thomas a la voz.

Como suele pasar con los arquitectos de un género, el reconocimiento masivo fue indiferente. Los 90, esa década de cambios bruscos, fue para Trouble un periodo de travesía por el desierto. La partida del icónico vocalista Eric Wagner en 1997, el auge del grunge y el nu-metal, los dejaron condenados. Pero aquí es donde se forja su verdadero carácter. Lejos de rendirse, adoptaron una ética punk de autogestión y resiliencia: grabaron sus discos, organizaron sus giras y mantuvieron la llama viva en clubes pequeños, frente a los fieles que sabían que presenciaban algo sagrado y puro. Fue una década de no – gloria, pero de perseverancia glorificada.

Trouble en vivo, la invocación del bosque mágico

El nuevo milenio trajo consigo una redención tardía. El mundo contemporáneo, conectado a la matrix (internet), redescubrió la obra maestra de Psalm 9 y The Skull. Y en eso, bandas como Cathedral, Electric Wizard y hasta el mismo Dave Grohl (quien invitó a Eric Wagner a su proyecto Probot) señalaban a Trouble como la fuente originaria. El regreso intermitente de Wagner y, posteriormente, la sólida incorporación de Kyle Thomas, demostraron que Trouble no era una reliquia para vitrina. Eran una fuerza viva y vibrante, reconquistando los grandes festivales de Europa y demostrando que su sonido era atemporal, un heavy metal puro y pesado que no negociaba con las modas.

Para Trouble, el escenario es un templo donde el riff es la liturgia. Su presentación no es un concierto, es una inmersión sensorial. Es la banda que le enseñó al mundo que se puede conmover el suelo sin velocidad, que la oscuridad puede venir de un salmo y que la autenticidad, forjada a fuego lento durante décadas, es el metal más resistente.

METAL FABRIK Y UNHOLY PRODS MX lo saben, y por eso hacen historia al presentar, por primera vez en la CDMX, a las verdaderas leyendas del doom metal: TROUBLE.

La cita es el 28 de febrero de 2026 en el Circo Volador. Para este evento único, la banda promete un viaje en el tiempo hacia los cimientos del género, con un setlist que honrará su legado, desde aquellos himnos fundacionales de los 80 hasta los monolitos sonoros de su era moderna.

Los boletos están a la venta en Taquilla del Circo Volador, Necrosis Metal Store y el Tianguis del Chopo (Puesto #141). La preventa, a un precio especial de $850, estará vigente solo hasta el 15 de febrero de 2026. Después, el precio aumentará.

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