Relato apocalíptico “Ocho minutos” de Arima Rodríguez Vega

Volvemos en plena cuarentena con energías renovadas y excelsos relatos. Y nada mejor que hablar del fin del mundo para abstraernos de este Coronalipsis imperante; o igual no, da igual. Sea como fuere, hoy contamos por estos obscuros lares con la extraordinaria aportación de nuestra querida escritora Arima Rodríguez Vega. Esta vez nos obsequia no con un libro o una deliciosa entrevista (Véase, https://metalobscura.com/pequenos-relatos-tortuosos-de-arima-rodriguez-vega/) sino con su peculiar visión “Ocho minutos”.

El relato tendrá la melódica compaña de los suecos Dark Tranquility con el tema “Forward Momentum”. Dadle al enlace y disfrutad del siempre rico tándem música- literatura.

https://youtu.be/suhuQlYZwtE

-Zdzisław Beksínski-

 

 

 

Ocho minutos

de Arima Rodríguez vega

 

“La comisión internacional de científicos, CICFOM, ha declarado, de forma unánime y sin posibilidad de error, que mañana viernes día 29, a las seis de la tarde (horario GMT), El Sol sufrirá un colapso que lo apagará. Tras la muerte del astro a raíz de un inusual mecanismo de implosión que rara vez se ha visto en el universo, la humanidad tendrá ocho minutos para encomendar su alma a aquello en lo que crean y despedirse de lo que hasta hoy ha sido su hogar. La Tierra y todos los que en ella habitamos viviremos nuestros últimos ocho minutos de existencia tras la extinción de nuestra estrella”.

Lancé hace menos de tres horas la noticia a todos los medios de comunicación. Con velocidad se ha difundido íntegramente por el planeta. Inmediatamente, las televisiones de todo el mundo cortaron su emisión para retransmitir la noticia, las redes sociales se han colapsado y los periódicos digitales han copiado y pegado en sus páginas el contundente y apocalíptico comunicado. Las radios han repetido el mensaje una y otra vez, sin parar, desde que se hiciera público, en todos los idiomas del planeta. No debe quedar un humano sobre la faz de La Tierra que aún no se haya enterado.

Desde mi despacho observo el último pulso del mundo y, sobre todo, contemplo, sin sorpresa, la más salvaje de las formas del ser humano, la más auténtica, la que ya no tiene nada que perder. La ética y la moral se extinguieron de manera inmediata tras el comunicado, el caos se ha disparado a lo largo y ancho del planeta. Los más aberrantes instintos se han adueñado de los que parecían los más nobles y de más alta moral.

Han sido creados, a su vez, y a toda prisa, grupos de religiosos fanáticos que abogan por pedir a gritos el perdón divino. Algunos han cometido terribles sacrificios humanos y automutilaciones en un intento desesperado por ser escuchados por alguna fuerza que pueda detener esta aniquilación hacia la que nos precipitamos.

Varios incendios han arrasado los más importantes símbolos de las ciudades, así como edificios administrativos, embajadas y aeropuertos. Han irrumpido en el Vaticano y han comenzado a destruir obras de arte de valor incalculable. Todos han abandonado su puesto de trabajo y han salido a tomar las calles. Y todo esto, en menos de tres horas. El infierno se ha desatado sobre la tierra.

Desde mi sillón observo el cielo a través del gigante ventanal de mi despacho. Juego con una moneda mientras el sol, como cada noche, corre a ocultarse tras la línea del horizonte, formada por la silueta de los rascacielos. Observo la fotografía de mi familia que siempre tengo en mi mesa, en realidad siento todo esto por ellos, sin embargo, ¿qué futuro le esperaba a mis hijos en este planeta de horror y vacío? El timbre del teléfono me saca de mis cavilaciones.

–Se te ha ido de las manos –pude escuchar al otro lado. –Pensaste que nadie se lo iba a creer, pero ahora mismo han muerto personas como consecuencia de esto. La CICFOM se nos va a echar encima, no sé cómo has conseguido que no hayan desmentido la noticia, ni quiero saberlo. De todas formas, te juro que son los que menos me preocupan. Te crees el puto dueño del mundo, pero la has cagado, ¿Qué piensas hacer? –la voz nerviosa y la respiración agitada del otro lado del teléfono me causaron risa. –Maldito necio… no importa que el sol no se apague mañana, la humanidad no necesita ni siquiera ocho minutos para inmolarse, lo supe desde que pusieron sus miserables destinos en nuestras manos –colgué el teléfono y encendí el siguiente cigarrillo mientras veía a la estúpida multitud precipitarse hacia su fin, y a mí con ellos.

 

En estos tiempos de tan rápidas, abrumadoras informaciones e incertidumbre, viene como anillo al dedo la reflexión remarcada por el relato; las similitudes son más que obvias. Aunque suene tópico, esperemos no ser “nuestro propio lobo” , tener unas miras más amplias y civilizadas.

Voy a agradecer personalmente a Arima su pronta adhesión al proyecto “Ocho minutos”; sin ese desinteresado apoyo esto no hubiera tomado cuerpo. Estaremos atentos a la salida de su nuevo libro y deseando tenerla de nuevo por aquí. Muchas gracias.

También adelantar una buena noticia, este relato ha sido ampliado y pronto lo podremos ver extendido en su extraordinario blog, no os lo perdáis:

https://www.elmundoenpalabras.net/blog

A parte del citado blog podéis encontrar a Arima en:

Twitter:https://twitter.com/ArimaRodriguez

Facebook:https://www.facebook.com/arima.rodriguezvega

Seguid enviando vuestros escritos a relatos@metalobscura.com. Como siempre inicuos, apocalípticos saludos.  Mucha fuerza y salud a todos.

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