Pandemic and Roses: opinión sobre la situación de los conciertos Guns And Roses en México

Sin duda, lo único constante es el cambio, el devenir de los hechos históricos no es pasivo. Ante esto, el replantear de los seres es inherente; no obstante, hay transformaciones que sacuden con gran fuerza, dejan una huella innegable que altera el constructo social y la percepción de la realidad. Uno de estos eventos ha sido la aparición de la COVID-19, virus que ha generado una enorme mudanza en el discernimiento del mundo. El embate de esta pandemia ha afectado a diferentes sectores; las situaciones de muchas personas y negocios son ahora bastante complicadas, ora económicamente, ora de manera personal.

     La industria de la música, indiscutiblemente, ha resentido los efectos del virus. Los grandes conciertos y festivales se tuvieron que suspender, lo que golpeó no sólo a las bandas y cantantes, sino también a promotoras, técnicos, etc. Ahora que el panorama refleja la ilusión de un contexto más favorable para los espectáculos, muchos han comenzado a tratar de reactivar este negocio, con el cual se beneficiarán los organizadores y los artistas, así como los espectadores.

     Poco a poco, en un escenario aún incierto, resurge el trueno de los amplificadores, el destello de las luces y esa energía que sólo existe en aquellos rituales consagrados a diferentes deidades. Sobre este renacer, nos compete hablar del regreso de Guns & Roses a tierras mexicanas (Monterrey, Mérida y Guadalajara). Obviamente, este anuncio podría ser la apertura para el regreso de los grandes conciertos. Esto representa una gran emoción para muchos, y una enorme especulación para otros; la controversia con respecto a los conciertos de la veterana banda de Hard Rock ha comenzado.

     Lo primero que las personas comentaron son los costos de los boletos. En primera instancia, los precios han resultado exorbitantes. Los más baratos cuestan casi $ 3 000, mientras que los más caros rondan los $ 11 000. Para algunos, estos montos son totalmente desproporcionados para la situación actual, de carestía; para otros, los boletos son asequibles. Si bien es cierto que estos espectáculos son una buena oportunidad para reactivar la economía y generar ingresos, muchos fans también han sufrido los estragos de la pandemia y su situación financiera no está en el mejor momento. Elevar así los precios es muy ambicioso. Estos conciertos se perfilan como unos de los más caros de los últimos años.

     Aquí, hago hincapié en que esto no debería corresponder a una situación de burla como hacen aquellos medios que buscan ser “irreverentes”, pero al final exponen una visión reducida y simplista sobre una problemática que afecta a diferentes esferas de la sociedad. Sobre las exposiciones que hacen los pseudo medios, pregunto si acaso ganar un sueldo mínimo es indigno.  ¿Los conciertos son exclusivos para un jet set? ¿Externar una opinión sobre un espectáculo en que gastará dinero hace menos a alguien? En diferentes conciertos, festivales u otros sectores del entremetimiento, siempre ha existido la posibilidad para que cada persona adquiera las entradas según su bolsillo. Por lo tanto, este tipo de bromas sobran y lo que importa es analizar si esto será en preámbulo para futuros conciertos.

     También, podríamos cuestionar cómo evolucionara la industria del espectáculo si el entretenimiento y el arte serán cada vez más caros y menos accesibles para ciertos individuos. Sin duda, las bandas, las promotoras y las productoras necesitan recuperarse de esta situación. Por consiguiente, giras, festivales y conciertos deberán renacer; así tienen que cuestionarse los posibles cambios para efectuar todo esto. La respuesta más pedestre y obvia la daría el vox populi: “si puedes pagarlo, hazlo”. La cuestión es si en un futuro habrá menos respuesta del público para estos espectáculos. Esto es algo que puede afectar tanto a asistentes como a las personas que viven de la música. Si los costos comienzan a elevarse, habrá menos recepción por parte del público y, en consecuencia, el número de conciertos se reducirá.

     Todo es aún incierto, es una mera suposición. Muchos esperamos equivocarnos con esos pronósticos negativos. Lo que es seguro, y se tiene que estar bien consciente de ello, es que nunca habrá un regreso a la normalidad tal como la vivíamos, sino a una nueva realidad que se desarrolla a nivel internacional por los efectos de la pandemia, la cual todavía está muy lejos de terminar.

            Por otro lado, ya se ha expuesto que ni en Mérida ni en Guadalajara hay permisos para realizar estos conciertos, por el momento. Para los gobiernos de los estados no parece una opción viable hacer espectáculos de estas dimensiones. Todo esto crea una enorme incertidumbre y el panorama no se ve nada favorable.

            Como mencioné antes, la pandemia no está finiquitada y obviamente muchas medidas de salubridad permanecen con rigidez. Los conciertos parecen tan cercanos y al mismo tiempo tan lejanos. El hambre por conciertos se aviva y la industria de la música se balancea en un péndulo. ¿Qué desenlace habrá en esta problemática? ¿Cuál será el destino de los conciertos? Son preguntas cada persona debería realizarse y no sólo dejarse llevar un bromas estúpidas y superficiales sobre una situación que para muchos se está volviendo una tumba.

Aquí, nosotros te ofrecemos una perspectiva sobre esto, mas no lo imponemos como una verdad absoluta, sino como la exposición de un problema muy vigente. Ahora, nos gustaría saber cuál  es tu opinión sobre esto.

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