Crítica, DORMANTH “Complete Downfall”, Xtreem Music (2020)

Vamos a retrotraernos a los últimos estertores del siglo XX. Por aquella el death metal melódico estaba en el candelero, con multitud de grupos intentando seguir los pasos de In Flames, Dark Tranquility y compañía. Tanto y tanto fue el predicamento hacía ese estilo que para algunos -entre los que me incluyo- resultó hasta empalagoso.

En suelo patrio destacaba sobremanera un grupo vasco llamado In Thousand Lakes, salido ni más ni menos que de las cenizas en 1996 de la formación que aquí nos trae, DORMANTH. Aún conservo aquel “Lifeless Waters & Forgotten Land” (1998) que, para ser sinceros, pasó sin pena ni gloria por mi discoteca, tan grande era mi hastió por el género.

Desde entonces, no voy a mentir, los había perdido la pista. Es de agradecer  que grupos de “mi quinta”, sigan vivitos y coleando; la tenacidad antes o después da frutos como “Complete Downfall”. Este su cuarto álbum, bajo el auspicio del sello Xtreem Music, pisa los susodichos y trillados terrenos deathmelódicos pero con la grandísima diferencia del marco temporal y, sobre todo, de un salto infinito a nivel de producción.

Cierto que existe aún cierta sobreexplotación del estilo, pero ahora está más inclinada hacia derroteros deathcore melódico o fusiónes raras (véase Jinjer o Heaven shall Burn).  Por eso DORMATH merecen todos mis respetos al mantenerse ajenos a la moda reinante, de las voces limpias, al cruce de géneros antagónicos y demás soplapolleces cansinas. He llegado a un punto que, nostalgia musical a parte, necesito escuchar manufacturas directas, sin aditamentos innecesarios.

Oscar Del Val (voz y guitarra) y Javi Martínez (Batería), dos de los miembros fundadores de la banda, dan nueva vida al proyecto en el 2015; desde entonces, dos EPs, una compilación, un sencillo y tres álbumes -incluido el que nos atañe- dicen mucho de sus tremendas ganas por crear. Jokin Andrés (Guitarra) e Isma Fernández al bajo, completan la formación.

Aquí para bien, ese estilo norteño tan del death melódico de los noventa sigue presente en “Complete Downfall”; tanto el logo del grupo como la portada del disco indican sin disimulos por donde van a ir los tiros. Así, a pelo, entramos con el primer tema “Dreamcatcher”. Una carta de presentación como mandan los cánones del death sueco, con fríos riffs, disparado doble bombo y una tan trascendente como helada atmósfera; con todo, paradójicamente en los primeros compases vinieron a mi cabeza, por similitud melódica, los castizos y más cañeros compatriotas Avulsed.

“Fire”, es sin lugar a dudas el sencillo del disco; con una de esas melodías y armonías machaconas que se te meten en la chota todo el día. Me ha sorprendido sobremanera porque, dejando al lado los personalísimos solos de guitarra,  tiene un toque oscurillo de black melódico tipo Manegarm que no esperaba escuchar por estos lares.

El tercer corte subraya algo recurrente, algo que vamos a encontrar en todo el álbum, variedad por doquier. En esta ocasión la composición se acerca al doom/death, con esas geniales melodías que tan bien saben hacer los maestros del género. Y es que “Tragicomic Day” podría pasar por un nuevo tema de los doomsters Oficium Triste o Paradise Lost sin problemas.

En temas con “Beyond the Gates”, “Odyssey in Time”  y “Dark Times For the God´s Creation”  nos muestran su garra metalera, sacando a relucir riffs pegadizos más clásicos y heavys en la onda “Whoracle” (1997) de In Flames, aunque siempre manteniendo esa reminiscencia épica y nórdica de, por ejemplo, los viejos Amon Amarth. 

Echan el freno de alguna manera en el quinto tema “The Origin”, donde dan más protagonismo a lineas de bajo y bombos, a la vez que atemperan ese medio tiempo que marca el carácter de todo el disco. Un acierto que aporta (sí, otra vez) frescura al conjunto.

Y tan fresco como el cero absoluto es el pasaje instrumental “-273K”; antesala del, por momentos blacker, “Brainstorm”. Tras una intro recitada, la penúltima pista “Cristal Bone” arranca con un medio tiempo veloz y se desmarca como la pista más cañera del disco.

Llegados hasta aquí ya podemos sopesar que DORMANTH son una formación con años a sus espaldas, con una marcada técnica y forma de componer. El último tema es la demostración palpable; el calmado “Bloody Scars” resume todas sus inquietudes estilísticas y vuelve a confirmar la nula concesión del grupo hacía el metal comercial.

Con el gran pero de que el death melódico sigue sin ser mi género predilecto, es obvio que “Complete Downfall” resulta un disco variado y entretenido. A pesar de que objetivamente está lejos de ser una obra maestra, he de reconocer que me han sorprendido. La elegante mezcolanza de estilos, ayudada por la buenísima producción (Chromaticity Studios), los hacen muy escuchables y, lo más importante, dignos de volver a reproducir una y otra vez.  En definitiva, DORMANTH con su cuarto álbum pasan con notable por las páginas de Metal Obscura. 

 

“Complete Downfall” sale de las tinieblas este 15 de diciembre; recomendable.

 

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