Crítica: Discos Clásicos – Mötley Crüe – Shout at the Devil (1983)

La década de los 80 marcaba la mejor época de la laca en el pelo, pantalones ajustados, mayas ajustadas cuanto más hortera mejor, botellas de Jack Daniels y un poco de maquillaje para mostrar la desobediencia juvenil de por aquel entonces.  Unos pocos chicos caían en gracia, macarras con una moto que te ponía el pelo al viento y hacer canciones con montones de chicas guapas dispuestas a hacerles las mejores e incluso peores canciones de la época, pero esas canciones marcaron la mejor década que ha existo nunca. Porque si algo teníamos en aquella época eran grupos de rock-glam-heavy con ganas de triunfar y enseñarnos lo que mejor sabían hacer y eso, es lo que nos mostraron los Mötley Crüe con quizá su mejor disco Shout at the Devil. Hoy en día seguramente podrían causar desprecio con aquellas pintas que causaron furor, pero lo cierto es para quienes vivimos los 80 lo disfrutamos como nunca. En definitiva, lo que vulgarmente se decía por aquel entonces, SEXO, DROGAS Y ROCK & ROLL.

Antes que Mötley Crüe ya apuntaron maneras una década antes KISS solo que Mötley Crüe prefirió pasar por la peluquería y el salón de belleza que por las clases de canto y vaya que lo consiguieron. Con este segundo disco, marcaron la diferencia y mejorar lo que ya nos habían enseñado con su primer disco, donde le falto todo lo que en este disco nos mostraron y es que Shout at the Devil fue por lo menos divertido y con eso consiguieron un éxito arrollador. Con críticas que fueron entre todo muy duras, algo que les importó muy poco si se trata de escuchar un disco que a mí me encantó. Así que hoy, voy a desgranar aquel disco que marcó la vida de muchos, si porqué si algo fue la época de los 80 fue marcar la vida de quienes se codeaban con la buena música y oye, no cabe de menos decir que fue la época más dura de la droga, donde muchos se quedaron en el camino, así que hoy, va por la música y por todas aquellas personas que se quedaron por el camino.

Nos vamos a meter de lleno en un baile de disfraces de gatos desfasados y con algo que contar en la época desperdiciada donde Mötley Crüe se convirtieron en un fenómeno mundial y al glam que les caracterizo por aquel entonces en un movimiento de masas cultural y musical. Pero es que, pocos fueron los que se atrevieron a dar un portazo en la puerta para presentar un disco con un pentagrama como portada de del disco que fue censurada, pero oye, es que se pusieron en su lugar y unos cuantos pirados como ellos, decidieron manifestarse para que esa portada descarada y con una digna falta de respeto se metieron todavía más macarra si cabe, presentando una portada en la que aparecen los miembros de la banda, con caras de niños buenos con esos toques de maquillaje y esos pelos con laca hasta perder el sentido. Pero si no querían una, tenían la otra para dar como poco por saco a quienes les maldecían mientras ellos solamente se divertían haciendo lo que les hacía “felices”.

In the Beginning nos adentra ante un tema siniestro que nos da paso a lo que nos espera en este pedazo de disco. Pero es que yo era una pequeña inexperta de por aquel entonces, por lo que aquella intro me dejaba tiempo para imaginarme gritos al diablo y locura a todo trapo. Damos paso a Shout at the Devil arranca con unas guitarras que estremecen las piernas acompañándose de la batería pausada, pero dando guerra con la entrada de aquella voz pegadiza y ese estruendo de “Shout… Shout.. Shout… Shout at the Devil!. Aquel himno marcaba cada concierto de la banda, levantando el puño, gritando como nunca con el pelo enloqueciendo, pero la cosa no se quedaba ahí porque le dejaba el turno a Looks that Kill tema donde las guitarras alcanzan el éxtasis musical de por aquel entonces. Entra en escena Bastard para presentar adrenalina y furia pura para dejar paso dejar descansar a la locura con God Bless the Children of the Beast que dejaba ese aire melancolico a las guitarras tornándose una atmosfera oscura y la vez con un coro religioso. Con una versión de The Beatles nos presentaban Helter Skelther (version The Beatles) una versión bien coreada, pero casi que de relleno. Pasando a la cara B del disco, dejaban el listo más bajo, pero nada despreciable con Red Hot donde dejaba claro que en la batería teníamos que ver como se lucia Tommy Lee y aunque consigue enseñar su fortaleza a doble bombo que por aquel entonces te dejaba con la boca abierta, pero hoy, te deja casi que con decepción. Too Young to Fall in Live nos presenta a una batería lenta pero elegante, sencilla, pero con fuerza redondeando un tema que a mí personalmente me flipa. De relleno nos presentan Knock, em dead, Kid y The Seconds to Love dos canciones que si no estuvieran en el disco hubiese sido exactamente el mismo resultado, pero no puedo pasar por alto Danger. Tema con el que cierran el disco, una balada que me encanta y con ella puedo decir que este disco dejó muy alto el poder de Mötley Crüe.

Tras su paso por este glam enfermizo empezaron a desviarse ante un pop rock-pop metal que no gustó, pero dejaron un disco que se mantendrá en la historia de la mejor música de la década de los 80, marcaron le esencia para que otros tantos grupos dejaran su esencia dentro del glam. Fueron los emprendedores de la nueva generación.

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