33 años del Reign in Blood de Slayer

Slayer con en paso del tiempo se ha convertido en una banda sumamente influyente. Sin duda, es uno de titanes del thrash metal, género que ayudó a cimentar y definir. La historia de la música extrema no sería la misma sin él. El cazador, desde el inicio, se mostró más agresivo y obscuro que sus contemporáneos. Su legado está teñido en sangre, agresividad y odio.

Hoy, 7 de octubre, rendimos homenaje a uno de los discos más emblemáticos de toda la historia del metal. Un trabajo que se ha convertido en leyenda. Nos referimos al colosal Reign in blood. Este álbum fue grabado en Def Jam Recordings, que curiosamente estaba más enfocada a la música del rap, por el productor Rick Rubin. La participación de éste fue clave, pues le dio libertad creativa a la banda y sobre eso capturó toda la agresividad de Slayer.

Angel of death

Un riff lleno de salvajismo y agresividad apertura el disco; al unísono un alarido infernal invade el ambiente. La agresividad y la velocidad golpean como un martillo inclemente, mientras una perturbadora voz nos cuenta una historia sobre Josef Mengele, médico nazi que volvió el nombre de Auschwitz sinónimo del dolor. En este track, el cazador demuestra el filo de su espada; asimismo, deja en claro que la piedad no llegará. La batería de Lombardo es una aplanadora y su velocidad es infernal. La canción es un verdadero festín diabólico, lleno de caóticos solos y matizados por la llameante voz Tom Araya. Angel of death es una pieza de brutalidad que desde su estreno se perfiló como un verdadero clásico.

Piece by piece

La masacre auditiva continúa; Slayer busca destazar y no dejar nada a su paso. Los taladrantes riffs perforan el oído del oyente y lo conducen por un sendero maléfico en cual no hay descanso. La voz de Tom Araya, en cada instante, detona como una bomba incendiaria. En esta pista se muestra un bajo simple, pero contundente, es una pared que impulsa la rabia de las guitarras de King y Hanneman.

Necrophobic

Una letal saeta es lanzada por una furiosa guitarra; el odio y la locura se desbordan en el enardecido andar del cazador; de pronto un cambio de ritmo nos hace pensar que la velocidad descansará, pero es sólo al preámbulo para un pandemonio de veloces solos que impactan como balas perdidas.

Altar of Sacrifice

Una tarola seca y violenta golpea junto a un entrecortado riff. Slayer prepara a su oyente para sacrificarlo. Las guitarras despuntan como la daga de un negro ritual. La voz de Araya no es tan desenfrenada como en las anteriores pistas; sin embargo, su tono se mantiene agresivo y obscuro. Su voz es el hechizo de un lóbrego sacerdote que abre las entrañas de su presa en un sangriento sacrificio.

Jesus Saves

El cazador convoca un siniestro y amenazante riff que es alcanzado por la inclemente batería de Lombardo para después volverse una demoniaca cabalgata. Seguidamente, el vértigo y la velocidad vuelven a apalear junto a la voz de un rabioso cantante. Los duelos de guitarra entre Hanneman y King, nos conceden una anárquica pieza de arte.

Criminal Insane

Un lento y maligno intro de batería nos conduce hasta el estallido de la demencia. Guitarras tensas conjuran a una insana voz que escupe locura en cada palabra. El cazador no oculta su sed de sangre y ataca con su veloces y punzantes solos. Luego la serenidad de un ritmo a medio tiempo nos conduce al último estallido de ira con el que termina la canción.

Reborn

Un ritmo a medio tiempo, guitarras contundentes soportadas por el belicoso bombo de Lombardo. Rápidamente, las garras del asesino rompen el tiempo; el ímpeto de la batería contraataca con todo el rencor.

Epidemic

Un increíble y veloz redoble de Lombardo despliega una de las mejores y más agresivas canciones del disco. El trabajo de la batería es contundente y se amalgama perfectamente a los infecciosos riffs de King y Hanneman.

Postmortem

Poderoso y maligno se presenta unos los más monumentales riffs del disco. La voz de Araya escupe blasfemias apoyada sobre una sólida base. Inmediatamente, un grito estridente quiebra la canción; la demencia y la cólera abrazan la segunda parte de la pieza. Podridas y veloces guitarras se apoderan del ambiente.

Raining blood

Una tormenta se avecina y lúgubres tambores presagian la llegada de una marea roja. La atmósfera se quiebra con un estrepitoso riff. El cielo parece desplomarse; el doble bombo de Lombardo apalea frenético. Prestamente, un break cambia el rumbo de la lluvia. Las guitarras rugen como un furioso trueno. La voz lanza agudas estocadas.  Todo comienza teñirse de un sombrío tono escarlata. Una pausa; un breakdown arremete con una ciclópea rabia. El reinado del caos llega a su punto más alto. Las espadas del cazador vienen y van en un endiablado frenesí. Una lluvia de sangre ha inundado al mundo.

En suma, Reign in blood es un disco imperdible. La furia, agresividad y odio crearon un material irrepetible, incluso para el mismo Slayer. Oscuras joyas fueron labradas en este impuro grimorio, piezas que llevan una maldición que persistirá por los siglos de los siglos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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